viernes, 16 de junio de 2017

Tertulia del 26 de Mayo de 2017

Novela: Una voz escondida

Autora: Parinush Saniee

Lugar: Casa de Vicky


Asistimos:
María Eugenia
Lola
Nieves
Vicky
Pilar
María José
José Antonio
Angélica (moderadora)
Graciela (cronista)
Las ricas viandas consistieron en:
Tortilla, kiche, ensalada, pimientos rellenos de bacalao, salmorejo, embutidos, kutchen de frutas y trata de almendras
Vinos blancos y tintos y bebidas en general
Pasamos a la elección del libro para la próxima tertulia. Hubo empate entre Diario de un cazador de Delibes y  La Regata de Manuel Vicen
Se acordó leer la primera para la tertulia de junio y la de Manuel Vicen para Julio
Las palabras elegidas para el relato o poesía fueron: Calma y Banco
Moderará María José y Pilar hará la crónica.
A continuación María José expresó sus opiniones sobre el libro:
Le pareció entretenido, una sociedad patriarcal en la que el padre decide todo en la casa, con un carácter desagradable que amarga a todo el mundo bajo ñla apariencia de que los quiere mucho y todo lo hace por su bien.
Destaca dos puntos de vista:
El niño mudo
La madre heroína, defensora del niño y de la sobrina que tiene que abortar y no hay  otra persona que le ayude.
Disfrutó con la lectura

Vicky  observó a una madre protectora frente a un padre abusador, la abuela Bibi, salvadora del mudo y conseguidora del habla del mudo. Aporta que está basada en un hecho real y que existe una versión cinematográfica llamada “El padre del  otro”
Nieves opina que el padre no da refuerzos positivos al niño frente a una madre quejosa de todo en su vida. Le pareció una novela agradable pero no maravillosa.
Es como un cuento para apoyar y amar a los hijos y también destaca a la abuela como un ser positivo
Lola opina que es sencilla de leer pero sintió la angustia ante la posibilidad de el protagonista matase a su herma como castigo. Resalta la represión sexual sobre los jóvenes en Iran

Graciela dijo:
Este libro es un diamante. No sólo cuenta de maravilla la historia de un niño que no quiere hablar. Es la historia de miles de niños “diferentes”, que se salen de la vulgaridad cotidiana, de lo que se espera de ellos. Los padres queremos que nuestros hijos sean los más listos, los que saquen mejores notas y jueguen al futbol como el propio Messi.
Proyectamos en ellos nuestras frustraciones y nuestras ilusiones. ¡pobres niños!. Que carga les encomendamos: horas y horas de estudio, de deberes y de extraescolares, sin tiempo para jugar, estar con los amigos y leer cuentos con los padres. Shahab tuvo suerte con su abuela Bibi, quien supo descubrir en ese niño mudo un ser extraordinario, una imaginación desbordante y una creatividad excepcional. Una mente portentosa pero diferente y eso era malo. Como veía las letras y los números de colores, las palabras no eran solo conjuntos de letras, cada una encerraba un mundo propio, hasta se compadece de la gente “bien de la cabeza” porque viven en un mundo sin colores. ¡Qué excentricidad! Una más en su pequeño cuerpo retraído en su “no hablar”, tan empecinado en esa intimidad sólo suya y en los pocos seres en los que  confía y ama. Que sufrimiento sentiría ante las constantes humillaciones, hasta considerarse él mismo un tonto y un inútil.
Que comprensible el rencor hacia ese padre que lo rechaza constantemente, incapaz de darle un ápice de cariño, una muestra de afecto.
Tampoco creo que ese padre fuera consciente de su mal proceder. No sabía hacerlo de otro modo, Así fue educado.
La madre, sometida, mujer en un país islámico y falto de libertades, hábilmente apuntado en el libro pero de forma soterrada y a pesar de esa suavidad, el libro fue prohibido en Irán.
Me ha parecido una novela sublime, tierna, unos personajes perfectamente psicoanalizados .
Solo me ha quedado la necesidad de conocer un poquito más el Irán apuntado y no explícito, una auténtica joya y una felicidad leerla. Con libros así, no dan ganas de ir al gimnasio

Ofelia
La autora en esta novela hace un paralelismo entre la historia personal de Shahab y la sociedad iraní, dominada por el Islam y la censura que padece.
Hace más hincapié en el aspecto social, no de toda la sociedad, sino de su célula elemental, la familia, y deja de lado el tono político. Yo no creo que la novela se trate tanto de denunciar la sociedad iraní, sino la incomunicación y soledad del individuo en el seno de la familia.
Esas pinceladas del tejido social se aprecian en la experiencia de su prima Fereshteh, perseguida por besarse con su novio en el parque, símbolo de la represión de un sistema que pretende limitar incluso las manifestaciones afectivas. También pone de manifiesto el papel de la mujer cuando su madre no puede tomar decisiones sin el consentimiento de su marido. Protagonismo de “el qué dirán” frente a los sentimientos.
A pesar de esa denuncia social, lo que más me ha impresionado es lo que se esconde tras el silencio de un niño (sus frustraciones, su falta de afecto, su timidez, su incomunicación…) y la sutileza de cómo se van perfilando los personajes. Novela de fácil lectura, con una escritura sencilla, ligera y, a la vez, profunda:
Shahab, niño de cinco años que se encierra en un universo propio, una historia de silencio que se convierte en un grito de protesta y que, a la vez, le proporciona seguridad. Guarda silencio porque la obsesión de los que le rodean por que hable le paraliza y ninguno consigue suscitar en el niño la suficiente confianza para comunicarse. Tiene una intensa vida interior y no pierde detalle de cuanto sucede. Incluso a veces se venga de quienes se burlan de él.
El silencio es un arma, quizá la única con la que Shahab cuenta para reclamar la atención y el cariño que su padre nunca le ha dado.
Shahab tendrá que pasar por muchas pruebas para encontrar su voz (perderse, vivir con extraños y pasar unos días con su abuela, que se nos muestra entrañable).
La abuela Bibi “los ancianos, aunque no habíamos estudiado tanto como vosotros, manteníamos una relación más sencilla con nuestros hijos. Tenían menos problemas y crecían de una forma más natural. ¿Sabes qué pasa?. El que escribe su historia tirando de corazón no necesita libros ni cuadernos, ya para leerla no hace falta haber estudiado” (pág. 90).
El padre, “Naser era hombre honrado, trabajador, el puntal de la familia, pero le faltaba algo, algo que tendría que haber aprendido de niño y que no le habían enseñado. No sabía expresar sus sentimientos. Para él las demostraciones de afecto eran bobadas. Le daba vergüenza hablar de lo que sentía. Básicamente, todo lo que no tuviese que ver con la razón, para él no tenía ningún valor. Era superfluo. Quería que las cosas fuesen siempre perfectas y no perdonaba el más mínimo error” (pág. 90).
Comentaba Asi, uno de los amigos imaginarios de Shahab: “Los hijos buenos, sanos, guapos e inteligentes son de los papás y los estúpidos,feos y enfermos, que no saben hablar, son de las mamás” (pág. 92).
La madre, Mariam. Es la única capaz de comprenderle, de defenderle ante la indiferencia del resto de la familia, incluso con mentiras “piadosas”. Ella también calla en silencio su frustración por una vida que no había elegido. Estudió una carrera universitaria y, tras la maternidad, renunció a su vida laboral para cuidar de la familia. En Irán la familia y las tradiciones tienen un gran peso específico y la religión y la ley no permiten la igualdad de las mujeres. Es una sociedad dominada por los hombres. Recordemos que Mariam llega a sentirse culpable del silencio de Shahab, un sentimiento que exaspera a su marido y a su familia política.

Sólo un ápice de humor: “La madre de Josrow ante los comentarios desagradables de su marido hacia él, decía ¡os equivocáis, mi niño les da mil vueltas a todos los demás”
Y Shahab “y yo me quedaba mirando a mi primo para ver si se ponía a dar vueltas a alguien, pero eso nunca pasaba” (pág. 15).

Amargura:
“El día que descubrí que era tonto me volví especialmente sensible a esa palabra. Cuando me llamaban “tonto” me ponía furioso, chillaba, rompía algo o pegaba a alguien, y siempre montaba una buena. Sin embargo, en el momento en que acepté la realidad, mi estado de ánimo cambió… buscaba de inmediato un rincón en el que esconderme. No había nada que me hiciera feliz. Aquella sensación me duraba mucho, a veces hasta dos días. ¿Sabéis lo que son dos días para un crío de cuatro años? Quizá lo mismo que uno o dos meses para un adulto.
Cuando reaccionaba con violencia salía mejor parado, por mucho que me castigaran, me riñeran, me pegaran y me pusiera a llorar. Al menos todo pasaba deprisa. No se alargaba más de dos horas” (pág. 12).
… “cuando me llamaban “tonto” se reían, y yo creía que era una palabra bonita. No sabía que la gente pudiera reírse por otro motivo que no fuera estar contento.” (pág. 13).
“Antes de descubrir la amarga verdad, los días eran más plácidos. Podía pasarme horas dando vueltas por el pequeño jardín de casa y dedicarme a observar la tierra, las hojas y las lombrices que asomaban después de la lluvia, y descubrir algo nuevo a cada instante. El arbolito del jardín era un amigo atento que siempre florecía cuando volvíamos de viaje de Fin de Año. Sabía que florecía de felicidad, porque aquello pasaba una sola vez y justo a nuestro regreso. Al cabo de unos días, se le caían las flores y cambiaba de aspecto para luego regalarnos exquisitas cerezas rojas. Todos creían que era natural que salieran frutos pero yo sabía que lo hacía para darme la bienvenida a mí, que lo quería más que los demás.”
 “El día en que comprendí que, en realidad, ser tonto no era nada bueno fue un día terrible” (pág. 14).

José Antonio
Ha sido una sorpresa grata la lectura de este libro que es un autentico tratado sobre la autoestima
Un tratado duro y cordial y a la vez  una reflexión sobre la sociedad iraní
Las contradicciones de una sociedad teocrática de culpa y represión,  Parinush Saniee , la describe con un realismo amable, no le gusta, apunta situaciones terribles de represión: la necesidad de esconderse, los tipos crueles que aparecen, sin caer en la tentación de recrearse en ellos, le basta con apuntarlos. La habitación sórdida encima del supermercado, el dueño pederasta pervertido, los azotes, el trato cruel de la policía, la burocracia…
Y el amor
El amor de la madre (obsesivo y equivocado), las contradicciones del padre,trabajar, trabajar y trabajar , el éxito de sus hijos como valor propio. El rechazo , la culpa
La hipocresía del primo, que miente y acaba siendo rémora, el cotilleo, la legua afilada y cruel de la familia de Naser
Es interesante como apunta al castigo de dios por no ser un fiel creyente
La religión como control
El amor de la abuela o el de la familia que lo recoge
El amor incondicional… ¿termino budista?
¿El amor con condiciones?...
La frustración de la madre… haciendo las cosas en una queja permanente
No basta con hacer, hay que hacer bien y con alegría
(al trabajo se viene llorado de casa, dicen por ahí)
Dicen los que saben (Rocío Carmona)
Que la autoestima es:
Es el conjunto de ideas, percepciones e imágenes que una persona tiene de uno mismo.
Es la calificación que cada uno se da como persona o en relación con algunos aspectos de sí mismo como habilidades, apariencia, conducta, experiencias del pasado...
Es cómo nos sentimos respecto a cómo nos ven las demás personas.
No es voluntaria y se va formando a través de las condiciones de vida y de las experiencias personales y que hemos vivido como significativas.
En la boda de mi hijo , teníamos que contar algo y hablamos de que la obligación de los padres es intentar que los hijos sean felices, que se quieran, que los quieran y que quieran
Lo demás es accesorio
El reconocimiento del padre de Arhas , en el discurso final de que el no ha tenido la culpa del éxito de su hijo es emocionante
Me gustó

Angélica

Una voz escondida. Parinoush Saniee
Me cuesta mucho apreciar la hondura tan ponderada de este libro, sin apenas conocer el entorno en que fue escrito. Una lectura general y con distancia emocional permite de bulto distinguir la rabia desesperada de un niño con severas dificultades de relación.
Permite evaluar someramente una familia  relativamente bien integrada en su entorno, adaptada al designio de unas normas de comportamiento personal y ciudadano imposibles de cambiar y haciendo una vida  sin rebelarse. Si alguno lo ha hecho, ya estará sometido a la cárcel o a la propia desesperanza adquirida. Hay una ´gran desproporción en muchísimos países hoy en día entre el poder político y quienes se oponen a él. Y quienes se oponen están sometidos a la cárcel o la desesperanza adquirida y no viven en Irán.
Pero las imágenes del libro que deben reflejar un trasfondo en cada parte de la trama, se me escapan.
De Irán qué se yo?   Que es parte de la antigua Persia, que la capital es Teherán.  Que desde la caída del Sha es una teocracia. Que Persépolis en una joya turística, que sus poetas a través de los tiempos han ensalzado el amor, las mujeres y el vino, pero que está prohibido el alcohol…Bien poco sé de un país “complejo y contradictorio”, según leo en los artículos de prensa sobre la última reelección democrática del presidente Rohaní. El menos radical de los candidatos, afortunadamente,  en un país con la herencia de una de las civilizaciones más antiguas y ricas en matices del planeta.
Quizás vale decir en torno al libro que las actitudes machistas que allí se presentan  tienen también en occidente un contrapeso que puede equilibrar la balanza de abusos y que las actitudes de sometimiento femenino, con o sin leyes discriminatorias, son también comparables a las de cualquier población rural de América del Norte o del Sur y a muchos pueblos de Europa.
Pero el drama verdadero del niño, su miedo, su inmersión en la compañía de amigos imaginarios, su rabia, su mudez patológica, el “caso real” pues, es una situación clínica  medianamente resuelta. En primer lugar por parte de la madre, con su amor, comprensión y fe en las potencialidades de Shahab y en segundo término, con la oportuna acción de una abuela de aguda inteligencia.
La rabia recóndita del principal personaje no termina de aliviarse nunca. Siempre percibió a su propio padre como el padre de otro, el sentimiento de rechazo contra él no fue resuelto; no lo siente su padre, lo rechaza como tal, es “el padre de Arash”.
¿Cómo se percibe en Irán esta alegoría? No lo sé.
El libro es a mi juicio interesante en cuanto reflejo de un ambiente político, especialmente para quien lo conozca mejor y es útil para la comprensión de casos psicológicamente similares al del niño del que trata.
Seguramente cada uno de los personajes es reflejo de una parte del sistema de valores que rige en el país, probablemente la trama, a ratos predecible, es comparable con las actuales instituciones de Irán.
 Pero lo que está por verse es si esa rabia de Shahab contra el padre, existe como sentimiento generalizado en Irán contra  el sistema, si tendrá alguna válvula de escape, si la adaptación de los ciudadanos es  mayoritaria y  si no lo es… cuándo explotará esa rabia  y cómo.
La tapa del libro nos dice que  “toma el pulso a la sociedad con una historia en la que el silencio cobra la fuerza de un grito de protesta”. Pues será… Más allá de ciertos estereotipos, de la situación obvia  de que los iranies están viviendo bajo  una dictadura religiosa y de que eso nos haga agradecer entre otras cosas que  haya leyes paritarias, que no hay problema en comer cerdo, beber licor, bailar hasta rendirnos, vestirnos y actuar sin pudor alguno, no puedo aventurar mucho más.





Relatos:

Relato de Ofelia
HIJA – AGUA

No pises los charcos, que te mancharás.
No hables con la boca llena.
No corras, que te caerás.
No te vayas sin coger el paraguas, que si te mojas, te constiparás.
No te muerdas las uñas.
No te pelees con tu hermana.
No llegues tarde a casa….

Eran las advertencias que le hacía a su hija cuando era pequeña.  Ahora ya ha crecido y ella se ha hecho mayor, muy mayor. Los papeles se han invertido y no para de escuchar:

-          No eches más azúcar al yogur.
-          No hagas eso, que te vas a caer.
-          No te olvides de tomarte las medicinas.
-          No te olvides las llaves.
-          No puedes comer tanto, que te hará daño.
-          No tomes café a estas horas, que no vas a poder dormir esta noche.

En el fondo, se siente muy feliz. Tiene a una persona muy especial que se ocupa de ella y la quiere. Ya va siendo hora y le dice:

-          “Anda, acércame un vaso de agua, que me toca la pastilla”.




Relato de Graciela

Carmen estaba embarazada de siete meses y le tocaba revisión ginecológica: como buen manchega, decía que iba “para que le vieran al chico”. Hacía un día de perros, el agua de la lluvia chorreaba por los canalones de las estrechas calles de Toledo y por sus pendientes caminaba como por rápidos riachuelos, empapándola tanto por arriba como por abajo. El paraguas protegía algo, pero, a todas luces, era insuficiente.
Llegó a la consulta del ginecólogo. Esperó tanto tiempo que fue la última en ser recibida. Bueno: paciencia.
Por fin llegó su turno, se quitó la ropa y pasó a la postura del potro. Algo desagradable pero que hay que pasar.
El médico empezó el reconocimiento y le dijo:
-Bueno Carmen, ahora flojita
Carmen Obediente aflojó y tanto aflojó que se le escapó un pedo. En toda la cara del buen señor. Nadie dijo nada, pero Carmen deseo con toda su alma que el piso se la tragara. El infierno pasó por su cuerpo y no respiró hasta salir a la calle. Ni oyó lo que dijo el médico, ni cuando la próxima revisión, ni nada de nada: Solo quería morirse
En su cabeza sólo resonaba:
“El pedo, el pedo, el pedo….
En el portal frenó de golpe. Seguía lloviendo a cantaros, tenía que recoger a su hija en casa de la abuela, una media hora callejeando entre ríos y canalones chorreantes
¡Se había olvidado el paraguas en la consulta!
Sopesó lo pros y los contras de volver a por él o llegar a casa con pulmonía.
Sumida en estas agonías, decidió subir a por su paraguas.
El valor le duró hasta que el mismo médico fue quién le abrió la puerta . Carmen sólo pudo balbucir:
-Perdón, pero he olvidado mi pedo.


Relato de José Antonio

-Buenas
-Buenas, usted dirá
-Es que me han dado esto en el metro
-¿A ver?
El padre de Yasmin, entrega una octavilla escrita con letras azules al Sr. Kalimba
Pero… requiere una explicación
El que entrega la octavilla, que a su vez le he dado yo en “A las cinco pego un brinco”  es Josue, un hombre hecho a sí mismo
Del  que me entregó la octavilla a mí , no tengo referencias, creo que es consecuencia de la externalización del departamento de Maketing del Dr. Kalimba
De Yasmin, tampoco sé a ciencia cierta. Conozco su existencia por la curiosidad que mató al pez… Estaba en un bar cuando oí decir, al que después supe que se llamaba Josue, que su hija había roto con Edison (que tampoco conozco) que en la noche anterior lloraba, hasta el punto de dejar inservible un mantelito que el tal Josue había reciclado del comedor de los servicios centrales del BBVA, adonde  había ido para arreglar un calentador industrial. Que al ver a Yasmin hecha un mar de lágrimas, el mismo se había apenado. Y que ser padre es muy difícil, que su esposa (colegí que se llamaba Celeste) nunca estaba en casa porque era muy solidaria y siempre estaba en una ONG que tiene su sede en la iglesia de D. Mateo, perdón. La iglesia de Santa María de la Cinta, que D. Mateo es el párroco, ecónomo y administrador. Y que al verla así y sin saber que hacer y con el mantelito de papel (el que trajo del banco) estropeado, fue a la cocina lleno un vaso de agua y le dijo a la hija
-Bebe agua, te hará bien
Josúe ,  en este punto, apoyado en la barra del bar y hablando con un señor del que, sinceramente, no puedo dar noticia, había terminado la cerveza y a lo sumo quedaban dos o tres aceitunas en el platillo de la tapa.
Me apenó
Y le dije a la camarera:
-Julia, guapa, pon otra ronda de lo que estén bebiendo a esos señores
Lugo me acerqué y le dí la octavilla, que ahora Josué le está dando al Dr. Kalímba
A mí me la habían dado en el metro, la guardé en el bolsillo para no ensuciar la acera y por lo que pudiera suceder que el que guarda halla.
Empezaba diciendo:
Maestro Kalimba, se hacen trabajos a buen precio y garantizados de ataduras, mal de ojo y desgracias en general. Con referencias, recomendado por la AICHC (Asociación Internacional de Chamanes y Curanderos).
Espero que le vaya bien


Relato de Angélica

Palabras de mayo: hija y agua.
El hombre ajeno  (De: Canciones del Exilio)
Aquí estoy yo
Orillado a este asombro
Verde de pinos.
Con preguntas inútiles
Que cualquier niño evade.
Aquí estoy
Y el agua no refleja los puentes.
El destino desciende
Hacia una historia
Ajena.

Atardecer  (De: Canciones del exilio)
La hija ha vuelto
Con batallas ganadas y perdidas.
Cuando el bambú
Se niega a la memoria estiva,
La hija ha vuelto.
La tarde es un ardor
De chicharras
Un color de refranes antiguos.
La hija ha vuelto
Con la sonrisa

De una santa de estampa.









martes, 11 de abril de 2017

Tertulia 24 de Abril : También esto pasará (Milena Busquets)

Por fin hay "lleno total" en la tertulia del día 24 de abril, con la asistencia de "los 14".

Vamos a comentar la segunda obra de Milena Busquets "También esto pasara", pero antes damos buena cuenta de las "delicatessen" que cada uno ha traído para deleite de todos.

Como sabéis se trata de las confesiones descarnadas de una hija después del fallecimiento de su madre, con la que mantenía una relación complicada según un@s, de amor/ odio, según otr@s. En el relato la autora define a su madre como "bruja burlona y hada patosa, inteligente, egoísta, culta, educada, caprichosa".

Parece un relato liviano, de lectura rápida y, sin embargo, la profundidad del dolor por la ausencia de la madre y las complicadas relaciones entre ambas llegan, el algunos párrafos, a tocar la fibra sensible cuando, sin ningún pudor, habla de su relación con ella detallando sus encuentros y desencuentros y sus dudas sobre si está repitiendo el "rol" de su madre aunque con otros matices.
El sexo es, para la protagonista, sustituto del amor y el miedo al compromiso, a la entrega (casada y divorciada dos veces), y ayuda en su huida hacia adelante. Busca el cariño de quien quiera dárselo, lo que pone en duda que lo haya tenido alguna vez de su madre.
Pretende no ser superficial en un mundo en que los amigos, los hijos, las drogas, los ex maridos, el alcohol, los amantes, forman parte de su vida cotidiana. Todos guapos, ricos y con ganas de vivir. Parece que no existiera más clase social que en la que se desarrolla la historia. Se nota un cierto desprecio hacia la clase social inferior.
Pasan los días por los capítulos de la novela dejando un poso de tristeza, soledad, ausencias... De no ser por por el encanto de Cadaqués con su luz especial, su ambiente burgués y "progre", retrato de los progenitores de todos los personajes de la novela, "mitos" de las años 60/70, miembros de la "gauche divine" de la época en Cataluña.
Las páginas que mejor sostienen la novela son las reflexivas: "llevo encima el sudor de la noche..." "...la cara de la ilusión es una de las más difíciles de fingir y va desapareciendo a medida que desaparecen las ilusiones..." "...entregaría sin dudarlo mi patética corona de adulto de cartón piedra que llevo con tan poco aprecio, y que cada dos por tres se me cae al suelo..." "...y amamos irresistiblemente a los que ven lo mismo que nosotros, y los reconocemos al instante..." "...me duelen todos los caminos recorridos con mi madre...", esas que nos hacen pasar por alto otras (sobre todo las escenas grupales) demasiado "puestas"... También la salva el amor paterno filial.
Lo que está viviendo la protagonista es el duelo, solo han pasado unas semanas desde la muerte de su madre.
Nos parece una novela muy desigual, incluso se comenta si pudiera estar escrita por dos personas. Lo que es incuestionable es la corrección del estilo, el lenguaje, la estructura y el buen "oficio" en la construcción del relato. 
A algunos nos ha parecido más una obra fruto del marketing, "hecha para triunfar", dado el origen de la autora, hija de una de las más importantes editora/ editorial de las últimas décadas. Relacionada internacionalmente y de gran prestigio, lo que justifica la solicitud de traducciones a diversos idiomas en la última feria de Frankfurt (parece que allí se la comparó con "Buenos días tristeza" de Francois Sagan...) También que la autora ha sido muy valiente contando sus intimidades ( parece una obra autobiográfica), que la relación madre-hija está llena de ambigüedades y que el relato no aporta gran cosa, salvo las descripciones del entorno (Cadaqués).
A una parte importante del grupo nos ha parecido, desde el principio, un relato que no aporta gran cosa. Coincidimos todos en que el epílogo es el tesoro de la obra.

Por ultimo se hicieron las propuesta para la próxima tertulia:

"Señas de identidad" de Juan Goytisolo
"El pentateuco de Isaac" de Angel Wagestein "El ruido de las cosas al caer" de Juan Gabriel Vásquez "El juego sin mi" de Martín Casariego "Retrato de una dama" de Henry James "El hombre que amaba a los perros" de E. Padura

Y, the winner is " El pentateuco de Isaac"

La siguiente tertulia será el 29 de mayo en ???????? No recuerdo donde...

Un abrazo a todos,


Lola

Un regalo para esta Semana Santa (Relatos de Pilar Trapote)

Relatos de Pilar Trapote
2015.03.06


Jamás pensé que llegara a odiarle de esa manera…. .no puedo soportarle,  lo odio hasta un punto inimaginable, su presencia me desagrada y recordar como me gustaba  cuando se acercaba mientras cocinaba y frotaba  cariñosamente su cuerpo contra mi  me exaspera y me repugna,  aunque debo reconocer  que  endulzó mis peores  momentos de soledad,  ahora me enerva su presencia y no soporto sus ronquidos nocturnos …. por la noche en la cama casi no puedo moverme,  si me doy la vuelta  ahí está él,  gordo y pesado como un muro inamovible y si quiero expandirme  un poco tiene que ser dentro del espacio que me deja libre… ¡y sus pedos!… ¡ay,  sus pedos!….le odio de tal manera que cuando le veo engullir con  ansia la comida…,siento deseos de envenenarle y borrarle de mi vida de una vez por todas…
La primera vez que vi a  Pepo, me pareció  simpático y cariñoso, vino con  mi hijo al que le trasladaban en su trabajo durante un tiempo a Panamá y nos solicitó que le atendiéramos  en casa.  A  Eduardo, mi marido no le gustó la idea  pero  por entonces viajaba mucho por motivos laborales , yo pasaba mucho tiempo sola en casa y sobre todo porque nos lo pedía nuestro hijo, accedió .  Era jovencito y a mi me encantó.  Al principio, fué una delicia, la novedad…. alegraba mis días grises y  aburridos,  paseábamos juntos  y creo que hasta rejuvenecí, trataba de enseñarle  las normas de la casa  y el  respondía de forma juguetona y cariñosa a todos mis requerimientos… Cuando yo salía con mis amigas o a realizar cualquier encargo,  volvía a casa con ilusión porque sabía que estaba  esperándome….
Aconteció poco tiempo después que a mi marido le prejubilaron en su empresa, yo anhelaba ese momento, tenía grandes expectativas para entonces, soñaba con viajar, salir…..en una palabra disfrutar  de y con mi marido de la vida.  No éramos muy mayores, estábamos sanos y en buena situación económica , no teníamos dependencia familiar pues mi hijo seguía en el extranjero y ……estaba Pepo.
Al principio, estábamos los tres en casa y  resultaba extraño, Pepo estaba familiarizado conmigo y yo percibía como Eduardo y él se miraban de hito en hito, poco a poco se fue iniciando un acercamiento y debo reconocer que Pepo fue muy hábil ganándose a Eduardo, quién también puso interés en la nueva relación y si bien es cierto que es un hombre que sólo se había dedicado a trabajar, su horario y sus viajes no le permitían realizar otras actividades de ocio, salvo ir de vez en cuando al cine o teatro, de hecho, empezaron a compartir actividades, al principio  cuando yo tenía algún compromiso paseaban juntos,  se lo llevó al pueblo de mis suegros cuando fue a resolver unos asuntos, en fin… hasta que llegaron a  un punto de compenetración entre ambos que yo me sentí absolutamente soslayada, estaban pendientes el uno del otro, daba igual si yo entraba o salía.   Es más, cuando alguna  noches fuimos a cenar con amigos, mi marido  acortaba la sobremesa  alegando que Pepo estaba sólo en casa.



A tal punto llegó la relación que yo pase a ser una molesta ocupante de  espacio, si yo comentaba algo, me daba cuenta de que no se me prestaba la menor atención, no importaba  lo que dijera.   Podía salir a pasear con un traje de noche o desnuda, daba igual. Claramente se puso de manifiesto que mi marido  y yo no teníamos nada que decirnos. 
Cuando Eduardo trabajaba, casi era una alegría el regreso  de los viajes, yo le esperaba ilusionada, compuesta y arreglada como a él le gustaba ,  me contaba  como le  había ido en su viaje, los encuentros amorosos eran de obligado cumplimiento y manteníamos contactos frecuentes  con amigos y cuando el ánimo ya empezaba a sosegarse  de nuevo tenía que marcharse.  
Es tal el cariño que se profesan que se pasan todo el tiempo juntos y yo soy ignorada descaradamente.  El colmo fue cuando mi marido le dejó acceder a nuestra cama, tuvimos una bronca descomunal y me negué rotundamente a admitirlo, pero el muy ladino venía cuando estábamos dormidos, al principio se tumbaba junto a Eduardo a los pies, pero ahora  se tumba en medio de los dos….  ya no es un cachorro, es un mastín grande … ¡que digo!  ¡más que grande y pesado!,  ya ni siquiera intento echarle, Eduardo está encantado…
Con frecuencia calculo el tiempo probable de vida que le queda y no dejo de preguntarme :  cuando se muera…¿Eduardo y yo hablaremos?

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BOTE – ZARZAMORA

Cae la lluvia sobre el asfalto gris. La luz plomiza parece  adelantar aún más el crepúsculo otoñal. El  tráfico es lento, pesado  y ruidoso.  La mujer de mediana edad que acaba de salir del edificio, espera a que terminen de bajar una madre con sus hijos pequeños  del taxi que se ha detenido delante del portal de la avenida y a continuación, se introduce en él.

Una vez dentro del vehículo, el taxista, un hombre de unos 45 años, se vuelve con dejadez hacia la mujer y le pregunta:  “ A donde vamos ?
La mujer se revuelve levemente en el asiento, tensa ligeramente la espalda  y duda antes de contestar:  Dígame una cosa por favor:….  le parezco atractiva?
El hombre sorprendido; se vuelve, la examina  esbozando una media sonrisa y contesta no sin cierta ironía- por supuesto!!

-Como para hacer el  amor conmigo?,  dice ella.

El hombre,  levanta ligeramente la ceja derecha , cambia el gesto y apoya el brazo sobre el respaldo del asiento , asumiendo una posición de superioridad y mientras la mira directamente a los ojos le dice:   -mira guapa, no tolero la prostitución en mi taxi, ya te estas bajando!

- No, no me malinterprete, no soy prostituta, por favor, déjeme que le explique.
Soy  solo un ama de casa , acabo de constatar que mi marido me es infiel y me prometí a mi misma que si esto sucedía. yo le engañaría a él con el primer hombre que se me cruzase. No soy mujer de mundo y no sabría salir a la calle para tal menester. Y usted,  ha surgido de forma providencial en mi camino. Su aspecto es agradable , aseado  y me haría un favor si accediese a mi petición.

El , apaga el motor y la mira inquisidoramente.  Ella se apresura a decir:  no quiero  dinero, le repito que no soy prostituta, solo quiero tener una relación sexual con un hombre que no sea mi marido y no quiero pagar por ello.

-Pero señora!!!... usted está despechada, furiosa y quiere desahogar su rabia y frustración,  cree que esto es como darle una patada a un bote y colarlo en  una alcantarilla, pero no es así.  Lo que quiere hacer  no soluciona el problema. Hable  con su marido, y rompa su matrimonio si es preciso.

En el exterior sigue lloviendo,  la noche ha caído del todo,  las  gotas de agua en los cristales del vehículo  transforman las luces en figuras difuminadas y fantasmagóricas que de alguna manera propician la intimidad en el interior.

-No puedo hacerlo, dice ella…. Yo , quiero a mi marido y  sé que el también me quiere a mi .  Mi marido no sabrá nada y mi vida seguirá igual.  Llevamos casados quince años,  tenemos tres hijos y uno de ellos con una deficiencia que  me  obligó a  dejar mi carrera profesional  y al que dedicaré toda mi vida  por lo que no tengo independencia económica .  En general somos una familia unida y razonablemente feliz….


-Pues no lo entiendo !… dice el taxista.  Qué sentido tiene  la venganza si su marido no se entera …eso no resuelve nada.


-Ya….pero lo sabré yo…. Responde ella.

Por un momento, el hombre levanta la vista por encima de la mujer y mira a través del cristal trasero del vehículo, como si pudiera  ver algo concreto en el exterior. A continuación se da la vuelta y se acomoda en el asiento, pone en marcha el motor del vehículo y conecta la radio.  En ese momento suena la música de la Zarzamora que templa la atmosfera  del habitáculo.


Suavemente , arranca y se sumerge en  el torrente circulatorio perdiéndose en la lejanía .  

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MUSLO DE POLLO

Frente a mi, sentados a la mesa , mastica con ostentosidad, de un bocado casi engulló el muslo de pollo entero sin haber tragado antes todo lo que tenía en la
boca.

Me mira y esboza una sonrisa de satisfacción….esta disfrutando!.  Así era él, dueño de su entorno al que miraba con perspectiva y satisfacción. 

Hacía menos de una hora que había llegado a casa del trabajo, alegre,  pues había
tenido un buen día en el taller y por el olor, deduje  que  había tomado unas cer-
vezas con los compañeros.  Me sorprendió en el pasillo por la espalda y mientras
ponía la mano en mi pecho y me sujetaba con el brazo  derecho, con la otra inició
las maniobras de exploración,  me arrinconó contra la pared y no hubo ni más es-
pacio ni más tiempo.

Entorné ligeramente los ojos mientras le observaba y me pregunté como era posible que estos mismos aconteceres en un tiempo me subyugaran,  que me hicieran sentir la mujer más deseada y valorada del mundo, que me pareciera  el hombre más cariñoso y apasionado, el que siempre había soñado…

No es que me haya engañado, es simplemente que yo no supe ver  tras ese velo de ilusión lo burdo y grosero que era.  No pienso que sea malo, solo inmaduro, como un niño caprichoso que cuando quiere algo utiliza cualquier artimaña para conseguirlo y cuando lo consigue lo saborea fugazmente y lo aparta buscando de nuevo algo que llame de nuevo su atención, que no acepta un no por respuesta y se irrita  cuando se le contraría y sobre todo que el es el centro del universo y dueño de la razón,

La realidad es que el niño mide 1,90 , pesa 102 Kg, y no admite  discusión, se siente atacado si se le lleva la contraria y  no  controla su ira,   tira y rompe lo que hay a su alcance hasta que se desahoga, eso sí , debo reconocer que luego se arrepiente, me pide perdón.  Es que es muy impulsivo,

Estoy segura de que me quiere mucho y hoy esta muy contento,  voy a aprovechar ahora que está relajado y saboreando el postre que le he preparado, su preferido, voy a decirle que le dejo….

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ATARDECER EN EL TEMPLO DE DEBOD…

Para atender la indicación de Lucero, decido acercarme al atardecer al templo para soslayar errores de memoria y al mismo tiempo disfrutar del momento. Accedo al parque por el paso de la calle María Luisa y sigue impresionándome el muro de sacos terreros y la  desgarradora estatua yacente que  recuerdan los caídos en los combates del Cuartel de la Montaña.

Para aliviar el ánimo, decido torcer a la derecha y me acerco al Nabuco , justo en  la esquina donde hace la curva  el paseo Rosales y saboreo  una taza de chocolate  que me sabe a poco.

Vuelvo sobre mis pasos y subo por la escalinata izquierda a la  explanada donde está ubicado el templo,  que conforme aparece  se me antoja desafiante, y  el cielo que durante todo el día ha estado encapotado, luce ahora roto en jirones rojizos.  El viento abre un hueco entre los cedros y de pronto como un toque de timbal el destello de  un rayo de sol hace que  la cúpula de la iglesia de San Marcos, con su revestimiento cerámico de dorados y azules emerja refulgente entre las copas de los árboles y me remonta extasiada a países exóticos.

Comienzo a caminar de nuevo  por          que a mi izquierda,  entre los setos,  unos jóvenes lían unas papelinas y me miran con desconfianza .  Ya en la barandilla del mirador percibo la melodía del atardecer,  como si el cielo en sus mudas notas fuera desgranando una a una la sinfonía en la ciudad.

Distingo el horizonte y paralelo al suelo el filo de las nubes. En medio la luz que aún deslumbra del sol poniente, debajo la bruma grisácea de los árboles.

El Palacio Real, a la izquierda,  va cambiando su tonalidad con acordes monótonos a medida que el sol languidece . Recorro  con la mirada  el Jardín del Moro, las cúpulas de la estación del Norte, casi invisibles por los árboles y hasta donde me alcanza la vista girando al  este.  Ya no se distingue horizonte,  solo la torre de la iglesia de Caná a lo lejos como apoyada en una nube. El sol se ha ido, pero aún se percibe su suspiro.

Cerca de mi, una pareja ajena a mi presencia,  ha seguido como yo el ocaso y se entrega suavemente al ronroneo de las carantoñas.  Los miro… me gusta mirar el querer y los besos, pero me giro  por respeto.

Ante mí, el templo imponente , recorta  su silueta oscura contra el horizonte iluminado de la ciudad y parece querer decir tras dos mil años:  aquí estoy yo!

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domingo, 2 de abril de 2017

Tertulia  Marzo de 2017
Una Amiga estupenda de Elena Ferrante

La planificación es dinámica y son los vientos y las circunstancias las encargadas de marcar el exacto ritmo de la vida
Estaba previsto que la tertulia se hiciese en casa de Vicky, pero… los Astros, la Pachamama, un virus despistado o el libre albedrío equivocado hicieron que esto no fuera posible
Maria Eugenia y Jaime, cordiales y hospitalarios ofrecieron  su casa y este viernes fue motivo de fiesta, celebración y brindis por
La recuperación de Vicky y Ofelia
Y además
El libro
 Estuvimos…  una empanada de queso y membrillo, perdón, eso lo cuento luego.
Pilar
Silvia
Ofelia
Vicky
María José
Nieves
Jaime
María Eugenia
Graciela
Angélica
José Antonio
Lola

La felicidad del espíritu está ligada al la del cuerpo, si recordáis Milena Busquets decía en “Esto también pasará” que La cabeza es el templo y el cuerpo el parque de atracciones
Así que empezamos comiendo, haciendo barrillo para que la obra y los pareceres de Una amiga estupenda cayeran en tierra arada y no como aquellas semillas de las que hablaba el evangelio que por no preparar la tierra fuero yermas
Sin ánimo de ser exhaustivo
Ensalada de apio, hornazo, empanada de queso y membrillo , quiche hermosa/sabrosa (oh) sobrasada envuelta en queso brioche, almendras, aceitunas, lomo y jamón  , cecina, tortilla de patatas, cosas de picar, vinos , bizcocho de lomo de ángel, compota de manzana adonada con yogurt y menta
Me pierdo y me olvido. Claramente, fue una confesión de todos: La literatura engorda
Fue un comentario al que nuestra colega Ofelia respondió con
Patria
Pero de eso ya hablaremos
Antes de entrar en las opiniones sobre el libro (gustó) cuento que en la votación del libro se barajaron los siguientes:

Título
Autor
Propuesto por
Una librera en Berlñin
Françoise Frenke
 Silvia
84 Charing Road

Helene Hanff
María José
El desierto de los tátaros
Dino Buzzati
José Antonio
La Gallina Ciega
Max Aub
Lola
Nada
Carmen Laforet
Vicky
La chica del tren
Paula Hawkins
Graciela
La vida Negociable
Luis Landero
Nieves

Y salió…
84 Charing Road

Helene Hanff
María José

Así que tenemos un mes para disfrutar con esta lectura
Las palabras claves para el relato al que estamos todos invitados a escribir fueron
Washington y Ministro

Y sin más paso a copiar los comentarios que en cada uno de nosotros suscitó  Una amiga estupenda

lunes, 13 de febrero de 2017

TERTULIA ENERO 2017

Libro: CANADÁ 

Autor: Richard Ford   


Nuestra tertulia de enero se efectuó en la acogedora casa de Lola, muy bien atendidas todas las presentes y con una cena de primera, bien regada, de la cual se han dejado testimonios gráficos.
El libro escogido para la primera tertulia del año 2017 era "CANADÁ", de Richard Ford.
El autor, de origen estadounidense, ha sido acreedor de varios premios y ha publicado siete novelas. Según algunos críticos es "uno de los mejores escritores norteamericanos de su generación".

Me ha tocado la tarea de realizar la crónica en ausencia de la persona que tenía ese deber asignado y que no pudo asistir.
No fue hasta el final de la tertulia cuando se me solicitó hacer la crónica, de modo que no había tomado notas para abreviar; sin embargo, convinimos en que quienes  participaron leyendo sus impresiones del libro y su relato sobre las palabras escogidas (trabajo y guerra), las  enviaran a mi correo electrónico de modo que se pudiera publicar su opinión completa. 
Todas las presentes ofrecieron una interesante muestra de su pensamiento sobre la lectura, lo cual dio como resultado una tertulia contrastada, variada y amena.

El libro escogido para tertulia de febrero (en casa de Graciela y José Antonio) es:

LOS RESTOS DEL DIA”, de KAZURO ISHIGURO

 Y las palabras para el escrito, relato, comentario o poema:

ATRACO y COLEGIO

A continuación se copian las opiniones de las participantes  en el orden en que han llegado a mi correo electrónico, dejando la mía para el final.

PILAR. Comentario sobre el libro:
El autor, cuenta a través de la mirada simple, ingenua y aséptica de Dell, un adolescente de 15 años el devenir apático y asocial de la familia de la que forma parte, la integran cuatro miembros: los padres y los dos hijos mellizos. Con una relación inconexa entre los padres que muy poco tienen en común , el padre, un individuo sin parientes, algo narcisista  y poco perspicaz y una madre algo más instruida, inmigrante judía y desraizada de su familia por su matrimonio que no fue aceptado por sus padres, que en cierta forma la amarga, lo que conlleva un aislamiento familiar  y  social propiciado por el sucesivo traslada de la familia de una base militar a otra por el trabajo del padre, hasta su baja  por sus gestiones alevosas.
Coincide además, que los dos hijos se hallan en la edad de la pubertad,   lo que pone de manifiesto la fisura que se abre entre ellos  como consecuencia de la diferencia de madurez entre los dos sexos, lo que les lleva a desarrollar un aislamiento individual que genera un mundo propio y confinado dentro de la  burbuja asocial, que es en si la familia.
La ineptitud del padre le abocan a seguir con sus gestiones poco decentes que dan lugar a una situación inesperada que le lleva a  atracar un banco  con la inexplicable colaboración de la madre.
La falta de juicio e ingenio, como es natural,  les conduce a la cárcel dejando a sus hijos en una situación de absoluta soledad y desamparo, que los lleva a una disgregación absoluta de la familia.
Esta es la primera parte del libro, donde el autor se recrea en mostrar la sinrazón de la familia y abunda  en las descripciones, a mi modo de ver excesivas en torno al atraco lo que me resulta  tedioso
La segunda parte, es a mi modo de ver la crónica durísima de la soledad y el dolor del joven bisoño que debe enfrentarse a una vida nueva y desconocida, en condiciones penosas e inclementes que  con la aspiración de  sobrevivir y atisbar un camino que de  sentido a su vida y la esperanza soterrada de lograr el sosiego y afecto que recibió en el seno familiar, conviviendo a la vez con el miedo y el dolor  por todo lo acontecido.
Esta parte, a mi modo de ver es durísima, y continua con las descripciones tan exhaustivas que hacen que la lectura a veces resulte árida y farragosa .  Las elucubraciones  mentales sobre el devenir diario, van cincelando un carácter tenaz  y acerado con fisuras  por donde se cuela a menudo la necesidad de afecto que ponen de  manifiesto su  fragilidad.


PILAR. Relato:
El muchacho miró distraídamente a través de la ventana, llovía  y la luz mortecina que se filtraba por la ventana  daba un aspecto lánguido y tenue a la estancia.
Frente a él, dejó de acariciarse la barbilla con una mano que extendió para mover una de las figuras de ajedrez.
-          Abuelo, a ti también te obligaba a estudiar tu padre?...
-          Que quieres decir?... que no quieres estudiar?...  Has pensado que tu padre es el responsable de tu educación y que quiere lo mejor para tí?
-          Ya….  pero es que yo no quiero estudiar,  yo sé que puedo ser capaz de    hacer muchas cosas y que soy capaz  de mantenerme por mi mismo sin tener que estudiar…
-          No sabes lo que dices… mueve pieza!
-          Parece que todos os confabuláis contra mí para amargar mi vida y no queréis entenderme.
Mientras observaba como realizaba el movimiento, el abuelo se quitó las gafas y las dejo en un lado de la mesa.
            Mira nieto, le dijo, cuando era como tú, pensaba igual y se lo dije a mi padre pero no se andaba conmigo con las contemplaciones que tiene el tuyo contigo, en aquella época no teníamos nada de  lo que tenéis ahora y además hacía poco que había  empezado la guerra y había un ambiente exaltado que tenía un buen campo de abono entre la juventud.  Así que tras un castigo de mi padre que me pareció injusto y exagerado decidí disponer de mi vida para lo que me sentía capacitado y me alisté junto otros chicos para ir al frente del Guadarrama, cosa que me llenaba de orgullo y tenía la seguridad de que volvería hecho un héroe.
            El chico abrió los ojos, mirándole fijamente.
             Debo decirte, continuó el abuelo,  que estuve una semana, en la que no hice más que trabajar y  pasar frío,  madrugaba mucho, nos daban un adiestramiento muy duro y luego nos hacían cavar trincheras,  por la noche no teníamos más que una manta y allí las noches  en esa época eran muy fría y sin calefacción, aunque bien es cierto que yo acababa tan cansado que  me dormía sin sentirlo, pero ¡ay  las mañanas!  Casi no podía moverme de lo entumecido que estaba por el frío.
            Como te digo, a la semana apareció mi padre y me retiró contra mi voluntad pues era menor de edad, si bien es cierto que lo hizo a instancias de mi madre que no consentía que a su hijo se lo mataran según decía, pues por mi padre, allí hubiera seguido.  Una vez en Madrid, por supuesto castigado sin salir, y no me pegaba como cuando era más pequeño porque era tan alto como él y nunca se puede predecir la reacción de un adolescente.  Mi padre decidió que me pusiera a trabajar ya que no quería estudiar.
            Entre los dos, revisamos el panorama laboral y a la vista de la oferta tan escasa que había, considerando mi edad y poca preparación,  gracias a un amigo de mi padre, se  consiguió que me admitieran como ascensorista.
-          Y te gustó abuelo?
-          Yo pensaba que disfrutaría  con mi uniforme,  saludando a las personas que entraran en el ascensor, preguntando el piso al que querían llegar y sintiéndome dentro del habitáculo como el conductor de vehículo donde además podía conocer a gente especial,  pues los ascensoristas solo estaban  en edificios emblemáticos.... pero la realidad fue que efectivamente  yo subía y bajaba  pero encima del ascensor…
-          Como encima?
-          Si, yo engrasaba con un paño los cables  que sujetaban la caja del ascensor y entonces no eran como ahora, se deslizaban por un hueco abierto, incluso a veces, aunque lo prohibían  saltaban  en  algún piso desde  encima del ascensor en marcha.  Así que a los poquitos días, fui a hablar con mi padre y le dije que había pensado que si me lo permitía seguiría estudiando.
-          Por qué? , inquiere el muchacho.
-          Mira nieto,  yo era valiente, pero cuando estaba en lo alto del ascensor soportaba agarrado al cable bien la subida, pero la bajada…… ¡ Ay, la bajada!...Y viendo que  mis expectativas laborales fuera del ascensor eran muy escasas,  eso me empujó a humillarme ante mi padre.  Además, me dí cuenta de que la libertad a la que yo tanto aspiraba solo la tendría con el conocimiento que es lo único que me daba la opción a elegir  en la vida…., piénsalo!…
El  muchacho lo miró dubitativo….
             Anda, mueve que te voy a dar jaque!....

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OFELIA: Comentario sobre el libro:
Un libro que me ha cautivado desde las primeras líneas. Atrapa al lector. Maravillosamente escrito. Me fascina cómo puede llegar a interesarnos una historia tan opuesta a nuestra cultura y tradición. Comienzo potente y turbador. Historia dura y desconcertante, en la que eres capaz de empatizar con cualquiera de los personajes. Sus inquietudes las hace nuestras, del lector, cómplice de la trama.
Una vez más el desarraigo, la soledad, las débiles conciencias, la falta de referencias y la falta de afecto de sus protagonistas.
Dell y Berner Parsons, gemelos y adolescentes. Dell se refugia en la obsesión por el conocimiento, juegos solitarios, fascinación por las abejas (seres vivos gregarios que desarrollan actividades en común), justo lo que él no tiene. Una vez más la lectura, la atracción por los libros pueden salvarte de una muerte segura. En este caso, Dell pone todas sus esperanzas en ir a la escuela, finalmente convirtiéndose en profesor… tal vez siguiendo los pasos de su madre, como ya había hecho antes, librándose de los servicios sociales como ella quería…
Arthur Remlinger./ Bev/.Neva, profesora de literatura.
 Abandona sus ilusiones y no toma las riendas de su vida. La familia Parsons no crea vínculos, parecen nómadas, viven en un ambiente turbio, donde se percibe tristeza, aislamiento, soledad y desarraigo.
Gran dominio del suspense narrativo. Una obra conmovedora, turbadora, poética y elegante. Personajes fascinantes, retratos precisos y certeros, donde muestra los hechos sin juzgarlos, con cierto humor, cinismo e ironía. Observador, minucioso hasta en los pequeños detalles. Todo está equilibrado, cada palabra, cada frase…
Describe magistralmente la separación de sus padres, desgarradora, desde el momento en que desaparece toda protección paterna, lo que llamamos seguridad del nido, en una edad crucial, lo que conllevará la pérdida de la inocencia. “Me había pasado con la palabra “criminal”. Siempre había significado una cosa. Bonnie and Clyde, Al Capone, los Rosemberg. Ahora significaba mis padres”…
Prosa sencilla, llena de matices para todos los sentidos (olores, imágenes, ambientes…) Frases cortas y palabras certeras. Tierna y dura al mismo tiempo. Recuerda a Dickens (niños huérfanos que acaban en manos de personajes oscuros). En este caso, en el siglo XXI.
Retrato de esa sociedad cerrada del mundo rural americano. Mala suerte de estos adolescentes, se viven el abandono, la madurez a través de la tragedia, la incertidumbre de un futuro que les obligará a ir decidiendo sobre males menores.
Mezcla distintos géneros: novela negra, retrato de familia, narración de carretera, novela de iniciación, desde el momento que narra la transición de la niñez, la adolescencia a la vida adulta. Evolución y desarrollo físico, moral, psicológico y social de un personaje, Dell Parsons, Su vida da un giro de 180º a partir de que sus padres deciden atracar un banco para saldar una deuda, acompañada de una amenaza (“el acontecimiento de nuestras vidas”, dice el propio Dell).
Estructura circular, donde el final vuelve al principio. Consta de tres partes bien diferenciadas. La primera, contada por el propio Dell como narrador, con la ingenuidad de un adolescente y en ella describe cómo era su vida en Great Falls, en Montana, antes del robo, con un ritmo vertiginoso, del que no puedes apearte… La segunda presenta un ritmo más pausado, que nos describe la vida de Dell en Fort Royal, Canadá, donde comienza una nueva etapa. La última recoge todas las reflexiones de un Dell sexagenario.
El encarcelamiento de sus padres provoca la separación de los gemelos. Una adopción, un cruce de frontera a Canadá, donde vivirá bajo la tutela del siniestro Arthur Remlinger. Quizá haya que subrayar el simbolismo de esa “frontera”, entre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, la niñez y la adolescencia, tomar decisiones, una vez que cruzas la línea ya todo es diferente…


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------GRACIELA Comentario sobre el libro:
Ante todo quisiera decir que siempre que tengo que hablar sobre un libro, me asalta un miedo profundo porque no me considero preparada para juzgarlo: ni soy experta en literatura ni he leído tanto como para poder comparar escritores ni obras literarias.
 Me ocurre como con la pintura o con la música: me gusta o no, y siempre envidio la capacidad y el don de esos artistas que incluso se hacen famosos y ganan dinero y premios por sus obras, con lo dificilísimo que debe ser. En fin: doctores tiene la iglesia y yo ni siquiera soy creyente.
Dicho esto y obligada por las circunstancias paso humildemente a opinar sobre el libro que nos atañe: Canadá, de Richard Ford.
Resumiendo mucho, porque el tomo es extenso y todas lo hemos leído, narra la historia de Dell Parson, un chico de quince años – cuando hizo el relato- sumergido en una pequeña familia ( padre y hermana melliza), cuya vida asfixiante consiste básicamente en ver, oír y callar. La primera parte, de doscientas cincuenta páginas, me resultó un poco pesada. Se repite de manera incesante cómo  eran físicamente sus  familiares: padre alto, encantador, guapo, sonriente, de cara grande, labios sensuales, dientes blancos, pelo maravilloso y seguro de sí mismo en cualquier situación. Al contrario de la madre: judía polaca de padres inmigrantes y cultos, universitaria, menuda, con gafas, pelo rebelde, cejas espesas, piel traslúcida, calzaba zapatones, etc.
Pronto se van distanciando ambos progenitores e incluso la madre sueña con abandonar al padre y llevarse lejos a sus hijos, sobre todo cuando las cosas empiezan a ponerse feas y la cuestión económica va cada vez peor. Turbios negocios con la venta de carne de turbia procedencia y amenazas cada vez más evidentes, lo que empuja al padre a la idea de atracar un banco, arrastrando a la madre, y  la posterior detención policial, dejando a los niños en un desamparo en el que la hija se decide a huir y el niño es recogido por una conocida de la madre, una mujer con pocos sentimientos que lo traslada a Canadá,  donde se supone que un hermano se hará cargo de él.
A partir de esa llegada a Canadá, el pobre niño sólo conoce soledad, trabajo, frío y miedo, pero su carácter apocado, dúctil, poco ambicioso y callado, le permiten soportar esta situación inquietante, hasta que su “adoptante” entra en escena y le lleva al hotel que regenta, en donde conoce a una serie de personas y situaciones que le van abriendo los ojos.
El señor Remlinger, hombre de pasado oscuro y al que el chico admira por su forma de vestir, es como el padre que hubiera querido mantener. Hasta que los asesinatos de dos policías por este hombre, le cambian definitivamente de lugar y de familia y consigue estudiar y hacerse profesor universitario, casarse y llevar una vida digna.
No se interesa mucho por sus padres, ni por su hermana, que le busca cuando su fín está cerca, después de una vida de alcoholismo.
Me gustó, supongo que está bien escrita, aunque mal traducida. Un poco larga y demasiado repetitiva en la primera parte, pero mereció la pena.

GRACIELA. Relato:.
Marisa estudió magisterio, después se casó y tuvo dos hijos. Cuando volvió de la clínica con Beatriz en sus brazos, su marido le dijo que tenía otra y se largó de la casa. Marisa quiso morirse pero no lo hizo: tenía dos poderosas razones para seguir viviendo. 
Buscó trabajo, pero esas dos poderosas razones en  su vida fueron dos poderosas razones para no encontrarlo. 
Gracias a la ayuda económica de sus padres hizo oposiciones a Educación Infantil y dejándose la piel y los ojos, las sacó. 
Ahora quedaba un contrato en un colegio. Una pequeña ayudita y se quedó donde hizo las prácticas. Los milagros existen. 
Su primer día "completo" de trabajo coincidió con el del cumple de su mejor amiga. Aún recuerdo a Marisa llegando a la fiesta con el mismo aspecto que si la hubieran sacado de una casa después de un bombardeo: y es que lidiar con veinte niños de dos años es peor que la guerra.
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MARÍA JOSÉ. Comentario sobre el libro:
Una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Epica, colosal, un clásico de un autor vivo, además, lírica y transmisora de sentimientos universales que llega al corazón del lector con una contundencia que deja desarmado. Canadá posee una excelente escritura puesta al servicio de una historia, cuyos protagonistas son analizados con minuciosidad; son, digamos, diseccionados y presentados ante el lector, perdón por la imagen, con las entrañas palpitantes. El narrador nos adentra en la psicología de la familia y conforme vamos conociendo a sus integrantes, nos vamos identificando, por ejemplo, con esa madre con la que, aparentemente, no tenemos nada que ver, perdida en la América profunda, pero cuyos problemas, contradicciones y frustraciones compartimos, y así lo reconocemos mientras avanzamos en la lectura. El narrador, que lo sabe, lo pone de manifiesto: “No es una historia de la que no hayamos oído hablar en este mundo” l chaval protagonista, Dell, nos cuenta en tres capítulos, cómo la vida que habían conocido queda destruida a partir de una decisión, extrema, de los padres, que condiciona para siempre las vidas de los cuatro integrantes de la familia. Es un antes y un después con el que comienza un camino de iniciación del joven, también de su hermana, partiendo de este hecho traumático, radical.
Ford, diestro con el lenguaje, maneja un estilo impecable que se puede degustar, por ejemplo, en la descripción de la noche anterior al atraco.
Hace gala de una ironía teñida de lirismo, tras el que se oculta una sordidez que da también miedo. - Hay una interesante descripción de cómo las cosas más trascendentes: la unión de la pareja y la concepción de los hijos, suele ser producto del azar, en este caso, algo banal que pasó como podía no haber pasado.
- Me resultó estremecedor, cómo el adulto cuenta, desde la memoria del joven de 15 años, el momento de la separación definitiva de los padres después de visitarlos en la cárcel. Y cuando la hermana también se va de la casa y se queda solo.
- En la segunda parte, cuando el chico se encuentra ya en Canadá, hay una desoladora descripción del sentimiento de soledad y abandono que sufre; del siniestro lugar al que ha ido a parar, sin nadie que se ocupe de él y sin poder hablar ni relacionarse con nadie: “Todo parecía indicarme que, abandonado a aquella oscuridad de Partreau, no era el chico de antes: un chico equilibrado, probablemente encaminado a la universidad, con una familia detrás: un padre y una madre y una hermana.
Ahora era alguien más pequeño a ojos del mundo, e insignificante, y quizá invisible. Lo cual me hacía sentirme más cerca de la muerte que de la vida. Y no es así como deben sentirse los adolescentes de quince años”
También es muy interesante cómo Dell, a pesar del erial que le rodea, es capaz de agarrarse a lo que tiene y a su confianza en sí mismo para no hundirse y salir adelante, “Y sin embargo, si no me hundía de este modo cada día –y me volvía un amargado, alguien que se siente abandonado y contamina todo lo que va a hacer al día siguiente- si simplemente volvía a Partreau pedaleando los siete kilómetros que me  separaban del trabajo, y cenaba la comida fría de la tartera antes de las cinco en lugar de después de anochecer, y disponía de tiempo para interesarme por las cosas que tenía a mano, y me fijaba en lo que había a mi alrededor en aquel lugar (de nuevo lo que me había aconsejado Mildred: No te niegues a las cosas), entonces podría lograr una visión mejor de mi situación y sentir que podía mantenerme firme y resistir”
- En el pueblo en que vive en Canadá, Forte Royal, depende de un personaje, Arthur Relinger, y el muchacho tiene tanta necesidad de un referente que toma a esta figura como tal a pesar de ser un hombre siniestro, cruel, frío, altanero y un desalmado. Con Relinger tiene que lamentar que este lo utilice y no tenga ninguna consideración con él, poniendole en peligro de muerte.
- Cuando parte de Forte Roya, Dell reclama su derecho a tener una vida propia y limpia y decide no quedar amputado emocionalmente por los sucesos en los que se ha visto envuelto por culpa de Arthur Relinger: “Los usos que A.R. había asignado a mi persona: ser su auditorio, su supuesta fuente de interés, desempeñar el papel de hijo suyo, ser su garantía, su testigo y cómplice; no me había agradado en absoluto, como es lógico. Pero no me habían impedido, pese a todo, subir los escalonesde aquel autobús, ni me habían vedado el futuro que deseaba  tener”.

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Angélica. Comentario sobre el libro:

Desde las primeras frases, que son de las perdurables en una obra literaria, se nos anuncian en primera persona, los acontecimientos que nos inducen a recorrer ávidamente el libro:

 "Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después". 

Richard Ford, a mi juicio, tiene un estilo muy directo, sin rebuscamientos, totalmente creíble y francamente neutro. Apenas hace juicios de valor sobre personas o acontecimientos, los va describiendo objetivamente y va comentando su propia reacción ante los mismos, con gran maestría, sobre todo porque el estilo de contar la historia cambia a medida que el personaje va madurando en edad y experiencia de la vida.

A la par que diferentes tramas se van enlazando en tres capítulos bastante heterogéneos, hay una descripción general en la que se puede percibir la vastedad de los espacios y en ellos encajan perfectamente los personajes, que se desvelan con parsimonia, a medida que el relator revive sus recuerdos.

"Cosas que hiciste. Cosas que nunca hiciste. Cosas que soñaste. Al cabo de un largo tiempo se juntan todas".

El libro ofrece lecciones de vida en muchas páginas mientras se describe el manejo de las emociones del niño abandonado, las del joven ingenuo, las actitudes de los padres, la presentación detallada de la familia deshecha, la solidaridad completa en la amistad, las vidas solitarias, la tenacidad siempre presente de quien busca un destino mejor para sí mismo.
Y cada personaje tendrá algo que aportar, algo por lo cual está jugando un papel  en la obra, en algún sentido.

"-Cómo sabes lo que te está pasando realmente?...
 - Oh!, no lo sabes nunca, dijo Mildred...
 -Hay dos clases de personas en el mundo. Bueno, en realidad hay muchas, pero en esto hay solo dos: las que entienden que no lo sabes nunca y las que creen que lo sabes siempre. Yo soy de las primeras, es más seguro".

Al contrario de tantos autores que, a mi humilde parecer, menosprecian al lector haciendo una trama enrevesada y compleja, obligando a rebuscar alguna página en donde haya claves de la lectura, como si desde su divina atalaya hubiera que retar la inteligencia del pobre mortal; este escritor va directo al grano en cambio, termina las situaciones y lo mejor de todo, si las avanza, estamos seguros de que  completará más adelante aquello que hubiera podido quedar sin cerrar.
El autor se dirige hacia el pasado con un propósito claro, que ayuda al lector a enlazar la situación que un determinado personaje está viviendo en un momento dado.
El lector intuye - seducido por los numerosos atisbos que ofrece el escritor-, que habrá alguna revelación que en algún momento se presentará ante sus ojos, haciéndole caer en cuenta de la causa de los acontecimientos, para ir cerrando el círculo de las  tramas.


"El pasado se había terminado de un modo cruel y el futuro estaba en peligro...
Y el carecer de conciencia de las consecuencias de las cosas acaso fue su mayor fallo"

 Es un libro que puede comprenderse en cualquier latitud y al mismo tiempo muy norte americano. Y tan actual, que describe la percepción de la  hermana del personaje principal ( americana blanca, pobre y  de la periferia) - en la siguiente breve frase:

"Dijo que le preocupaba China y su dominación creciente; que le preocupaban los ilegales, los impuestos, el 11S, la amenaza" (  terrorista/musulmana).

 De esos votantes se nutrió Trump

 Un libro excelente.
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Angélica. Coplillas de enero:


Mis dos vecinas de enfrente
sin trabajo las muy majas
andan buscando rebajas
del recibo de la luz.

Hablan de la "franja horaria"
del "patrón de contadores"
del "uso de corredores
energéticos", qué cruz!

La guerra de las tarifas
les pesa más que un camión,
será porque ambas son tías
de Luz Cuesta Mogollón.