viernes, 13 de julio de 2018



TERTULIA  29 de Junio de 2018

LA VIDA ANTE SI, DE ROMAIN GARY



Tertulia correspondiente al mes de junio de 2018. Se celebró en casa de Pilar y asistimos Ofelia, María Eugenia, José Antonio, Graciela, Angélica, Lola, Vicky, Silvia y yo misma.
Pasamos un buen día con su calorcito y disfrutamos de una novedad: la unanimidad total, como nunca en mi experiencia tertuliana, con respecto a la bondad del libro leído. Sencillamente nos fascinó a todas. Algunas contertulias como Lola o Graciela quiero recordar que dijeron que era la mejor novela que habían leído.  Y no me extraña porque la obra, aparte de sus virtudes literarias, conseguía llegar al corazón del lector gracias a la ternura, la solidaridad y la tristeza que transmitía desde la voz infantil y al mismo tiempo madura del protagonista, el niño Momo.
Mi crónica, leída en la tertulia:
La vida ante sí, Romain Gary
Novela excepcional que se vale de un lenguaje inocente puesto en la boca de un niño para contarnos una historia de pobreza, soledad, dolor, abandono, enfermedad y muerte. No obstante esto, la voz que nos narra la aventura de estos seres que sufren es ingenua, optimista, amorosa y da al lector una lección de vida y generosidad que hace enorme a un personaje tan pequeño y desamparado como el niño Momo.
Hay una frase al principio del relato que nos explica el desamparo que vamos a encontrar chorreando por los renglones del libro: “Son historias de chiquillos que no habían podido abortarse a tiempo y que no eran necesarios”.
A través de las palabras de Momo conocemos a la otra protagonista de la historia, la señora Rosa, por cierto, interpretada en el cine por la actriz francesa Simone Signoret que debió hacer una excelente madame Rosa porque recibió los premios Cesar y David de Donatello a la mejor actriz. La señora Rosa lleva como buenamente puede su papel de madre adoptiva de los pobres niños que le confían las prostitutas pero a quién más quiere es al pequeño Momo que le profesa la misma adoración. Son dos seres trágicos, abandonados a su suerte y muy solos. Pero se tienen el uno al otro y es a Momo a quien le toca demostrar que la quiere y que no la va a abandonar hasta el final, evitando al mismo tiempo que la lleven al hospital para hacerla vivir artificialmente.
El deterioro físico y psíquico de la anciana judía nos angustia ante la incertidumbre de su futuro y del de Momo. Pero el joven se las sabe todas y tiene recursos para llegar hasta el final de la mejor manera posible.
Vemos también cómo un vecindario tan pobre como ellos, es el complemento que hace que los de la casa sobrevivan. Así, la señora Lola, aporta comida y dinero gracias a las chapas en el Bois de Boulogne. Y todos ponen su granito de arena sin importarles el aspecto, el peso y el olor de la pobre señora Rosa.
El lenguaje que emplea el narrador es eficaz, unas ideas plasmadas con simplicidad pero contundentes que te hacen detenerte a cada frase: “Enviaría a los hijos de putas y a sus madres a los hoteles de lujo de Niza, donde estarían a salvo de la vida”.  También “Los polis son lo más fuerte del mundo. El que tiene un padre poli, es como si tuviera el doble de padre que los demás”.
Es un lenguaje capaz de transmitir todo lo que la vida le ha hecho al personaje mediante una sola reflexión de éste: “Da gusto tener miedo cuando sabes por qué; normalmente siento un miedo terrible sin ninguna razón aparente, como se respira”.
Gary se vale de un personaje inocente: el niño Momo, para tratar, bajo el signo del humor, los temas más sensibles, como el holocausto. La señora Rosa es una superviviente de Auswitz y su vida está marcada por ese suceso: “Tenía un miedo atroz a los alemanes. Era una persona que vivía de recuerdos. Ustedes pensarán que es una estupidez, que todo aquello ya está muerto y enterrado, pero los judíos son muy tenaces, y más cuando han sido exterminados, estos los que más”
Del mismo modo, el niño Momo sabe expresar muy bien su frustración y dolor: “Me acuerdo muy bien de aquel momento de mi vida porque fue exactamente igual a los demás. Para mí la vida siempre  es igual, pero hay momentos que me siento todavía peor”.  Y su rabia y soledad: “Después birlé unos guantes en el Primtemps y fui a tirarlos en un cubo de basura. Eso me hizo sentir bien”. 
Una de las historias que componen el relato y que me emocionó especialmente es la de Momo y su perro Super, al que ama y por ello lo vende para darle una vida mejor que la que se vive en casa de la señora Rosa: “En casa de la señora Rosa no había seguridad, todos vivíamos pendientes de un hilo. Con la vieja enferma, sin dinero, y con la amenaza de los Servicios Sociales. No era vida para un perro”.

Crónica de Ofelia sobre La Vida ante sí:
“LA VIDA ANTE SÍ”, Romain Gary.
(Viernes 29 de junio de 2018)


Los protagonistas absolutos son MOMO y la Sra. ROSA.
MOMO “La vida no es cosa para todo el mundo”… “Se puede vivir sin alguien a quien querer?”
SRA.ROSA “Para tener miedo no hacen falta motivos”
“Lo primero que puedo decirles es que vivíamos en un sexto sin ascensor y que para la señora Rosa, con los kilos que lleva encima y sólo dos piernas, aquello era toda una fuente de vida cotidiana, con todas las penas y los sinsabores. Así nos lo recordaba ella cuando no se quejaba de otra cosa, porque, además, era judía. Tampoco tenía buena salud, y otra cosa que puedo decirles es que era una mujer que merecía un ascensor.
La primera vez que vi a la señora Rosa tendría yo tres años. Antes de esa edad no se tiene memoria y se vive en la ignorancia. Yo dejé de ignorar a la edad de tres o cuatro años y a veces lo echo de menos”. (pág. 9)
Narrada en primera persona, se centra en la etapa de la infancia a la adolescencia, pasando por una madurez precoz, que se pone de manifiesto el día de la visita de su padre, cuando confirma que tiene 14 años y descubre la triste realidad de sus progenitores.
“No tenía más que darme una bofetada para castigarme, que es lo que hacen las madres cuando se ocupan de uno” (pág. 23).
La necesidad de tener un padre. El señor Hamil le dice “Hemos de suponer que tu padre murió durante la guerra de Argelia, que es algo hermoso y grande, y que es un héroe de la independencia.
-          Señor Hamil, yo hubiera preferido tener un padre que tener un héroe. Hubiera tenido que ser un buen proxeneta y ocuparse de mi madre” (pág. 36).

Durante mucho tiempo, no supe qué era árabe porque nadie me había insultado todavía. No me enteré hasta que fui a la escuela. Pero no me peleaba nunca con nadie porque cuando se pega a alguien se hace daño. (pág. 11)
Se deshizo del perro… “Tanto lo quería que lo di. Tenía unos nueve años y a esa edad ya se piensa, salvo quizá cuando uno es feliz” (pág. 23)
Bueno, yo sabía que hay siempre un misterio cuando una mujer que se busca la vida tiene un crío del que no ha podido librarse a tiempo con la higiene y que eso trae consigo lo que se llama hijos de puta… (pág. 35)
La necesidad de tener un padre. El señor Hamil le dice “Hemos de suponer que tu padre murió durante la guerra de Argelia, que es algo hermoso y grande, y que es un héroe de la independencia.
-          Señor Hamil, yo hubiera preferido tener un padre que tener un héroe. Hubiera tenido que ser un buen proxeneta y ocuparse de mi madre” (pág. 36).
El señor Hamil parecía muy triste. Era por sus ojos. En los ojos es siempre donde la gente más triste está. (pág. 36)
Demuestra una sensibilidad exquisita “No vayan a figurarse que los proxenetas no tienen también sus problemas como todo el mundo” (pág. 42)
Hablando de uno de los guardaespaldas del señor N´Da Amédée “Tenía la cara intacta, pero era una lástima. A mí no me gusta la gente que tiene una cara que siempre está cambiando, como si se le escurriera por todas partes, y que no tiene la misma expresión dos veces seguidas. A estos se les llama hipócritas. Desde luego, sus motivos tendría, pero ¿quién no los tiene? Todo el mundo querría esconderse, pero les juro que aquel hombre tenía un aire tan falsificado que ponía los pelos de punta pensar lo que debía de estar ocultando” (pág. 43)
No sé por qué le había tomado tanta ojeriza. Sería porque yo tenía nueve o diez años y, como todo el mundo, ya necesitaba tener a alguien a quien odiar… Muchas veces me he dado cuenta de que la gente llega a creer lo que dice, que lo necesita para poder vivir… Olvidaba decirles que el comisario de policía que era hijo de puta lo sabía todo y lo había perdonado todo (pág. 46)

Salpicado de comentarios ingenuos y descripciones sorprendentes, que hacen las delicias del lector.
Cuando conoció a señor Hamil… ”Cuando lo conocí era ya muy viejo y después no ha hecho más que envejecer…” (pág. 10)
“El señor Waloumba es un negro de Camerúm que vino a Francia para barrerla” (pág. 128)

Novela sobre el amor entre diferentes seres que viven en un mundo degradado. Imposible olvidar a la SRA. ROSA, al SR. HAMIL, a la SRA. LOLA, al Doctor KATZ o al SR. N’DA AMÉDÉE. Entrañables, desarraigados, y a cada uno le atribuye una pizca de sabiduría, humanidad, ternura y valentía y, sobre todo, lealtad.  Su relación con estas personas está cargada de humanidad, a pesar de que viven al margen del sistema, en ese suburbio llamado irónicamente “Belleville”, lo que puede resultar cómico, no?
Historia de emociones, poética, que te dibuja la sonrisa en muchas ocasiones.
Con este libro no me apetecía llegar al final de la historia. Se disfruta cada capítulo, donde muestra la relación de Momo con cada uno de los personajes, desde la inocencia y la lógica de la infancia.
Lo más cerca que Momo estuvo de la realidad “confortable” fue con NADINE, la intérprete de doblaje, que poseía una familia “normal”. Disfruta con la posibilidad de dar marcha atrás, como en el cine. De hecho, sueña con ello.
Momo añora, pero no envidia. Tiene buenos sentimientos.
Podría decirse que esta novela es un canto a la tolerancia a la diversidad. INOLVIDABLE.

Para la próxima tertulia, correspondiente al mes de julio, se seleccionó el libro Margarita, está linda la mar, de Sergio Ramírez.