lunes, 13 de febrero de 2017

TERTULIA ENERO 2017

Libro: CANADÁ 

Autor: Richard Ford   


Nuestra tertulia de enero se efectuó en la acogedora casa de Lola, muy bien atendidas todas las presentes y con una cena de primera, bien regada, de la cual se han dejado testimonios gráficos.
El libro escogido para la primera tertulia del año 2017 era "CANADÁ", de Richard Ford.
El autor, de origen estadounidense, ha sido acreedor de varios premios y ha publicado siete novelas. Según algunos críticos es "uno de los mejores escritores norteamericanos de su generación".

Me ha tocado la tarea de realizar la crónica en ausencia de la persona que tenía ese deber asignado y que no pudo asistir.
No fue hasta el final de la tertulia cuando se me solicitó hacer la crónica, de modo que no había tomado notas para abreviar; sin embargo, convinimos en que quienes  participaron leyendo sus impresiones del libro y su relato sobre las palabras escogidas (trabajo y guerra), las  enviaran a mi correo electrónico de modo que se pudiera publicar su opinión completa. 
Todas las presentes ofrecieron una interesante muestra de su pensamiento sobre la lectura, lo cual dio como resultado una tertulia contrastada, variada y amena.

El libro escogido para tertulia de febrero (en casa de Graciela y José Antonio) es:

LOS RESTOS DEL DIA”, de KAZURO ISHIGURO

 Y las palabras para el escrito, relato, comentario o poema:

ATRACO y COLEGIO

A continuación se copian las opiniones de las participantes  en el orden en que han llegado a mi correo electrónico, dejando la mía para el final.

PILAR. Comentario sobre el libro:
El autor, cuenta a través de la mirada simple, ingenua y aséptica de Dell, un adolescente de 15 años el devenir apático y asocial de la familia de la que forma parte, la integran cuatro miembros: los padres y los dos hijos mellizos. Con una relación inconexa entre los padres que muy poco tienen en común , el padre, un individuo sin parientes, algo narcisista  y poco perspicaz y una madre algo más instruida, inmigrante judía y desraizada de su familia por su matrimonio que no fue aceptado por sus padres, que en cierta forma la amarga, lo que conlleva un aislamiento familiar  y  social propiciado por el sucesivo traslada de la familia de una base militar a otra por el trabajo del padre, hasta su baja  por sus gestiones alevosas.
Coincide además, que los dos hijos se hallan en la edad de la pubertad,   lo que pone de manifiesto la fisura que se abre entre ellos  como consecuencia de la diferencia de madurez entre los dos sexos, lo que les lleva a desarrollar un aislamiento individual que genera un mundo propio y confinado dentro de la  burbuja asocial, que es en si la familia.
La ineptitud del padre le abocan a seguir con sus gestiones poco decentes que dan lugar a una situación inesperada que le lleva a  atracar un banco  con la inexplicable colaboración de la madre.
La falta de juicio e ingenio, como es natural,  les conduce a la cárcel dejando a sus hijos en una situación de absoluta soledad y desamparo, que los lleva a una disgregación absoluta de la familia.
Esta es la primera parte del libro, donde el autor se recrea en mostrar la sinrazón de la familia y abunda  en las descripciones, a mi modo de ver excesivas en torno al atraco lo que me resulta  tedioso
La segunda parte, es a mi modo de ver la crónica durísima de la soledad y el dolor del joven bisoño que debe enfrentarse a una vida nueva y desconocida, en condiciones penosas e inclementes que  con la aspiración de  sobrevivir y atisbar un camino que de  sentido a su vida y la esperanza soterrada de lograr el sosiego y afecto que recibió en el seno familiar, conviviendo a la vez con el miedo y el dolor  por todo lo acontecido.
Esta parte, a mi modo de ver es durísima, y continua con las descripciones tan exhaustivas que hacen que la lectura a veces resulte árida y farragosa .  Las elucubraciones  mentales sobre el devenir diario, van cincelando un carácter tenaz  y acerado con fisuras  por donde se cuela a menudo la necesidad de afecto que ponen de  manifiesto su  fragilidad.


PILAR. Relato:
El muchacho miró distraídamente a través de la ventana, llovía  y la luz mortecina que se filtraba por la ventana  daba un aspecto lánguido y tenue a la estancia.
Frente a él, dejó de acariciarse la barbilla con una mano que extendió para mover una de las figuras de ajedrez.
-          Abuelo, a ti también te obligaba a estudiar tu padre?...
-          Que quieres decir?... que no quieres estudiar?...  Has pensado que tu padre es el responsable de tu educación y que quiere lo mejor para tí?
-          Ya….  pero es que yo no quiero estudiar,  yo sé que puedo ser capaz de    hacer muchas cosas y que soy capaz  de mantenerme por mi mismo sin tener que estudiar…
-          No sabes lo que dices… mueve pieza!
-          Parece que todos os confabuláis contra mí para amargar mi vida y no queréis entenderme.
Mientras observaba como realizaba el movimiento, el abuelo se quitó las gafas y las dejo en un lado de la mesa.
            Mira nieto, le dijo, cuando era como tú, pensaba igual y se lo dije a mi padre pero no se andaba conmigo con las contemplaciones que tiene el tuyo contigo, en aquella época no teníamos nada de  lo que tenéis ahora y además hacía poco que había  empezado la guerra y había un ambiente exaltado que tenía un buen campo de abono entre la juventud.  Así que tras un castigo de mi padre que me pareció injusto y exagerado decidí disponer de mi vida para lo que me sentía capacitado y me alisté junto otros chicos para ir al frente del Guadarrama, cosa que me llenaba de orgullo y tenía la seguridad de que volvería hecho un héroe.
            El chico abrió los ojos, mirándole fijamente.
             Debo decirte, continuó el abuelo,  que estuve una semana, en la que no hice más que trabajar y  pasar frío,  madrugaba mucho, nos daban un adiestramiento muy duro y luego nos hacían cavar trincheras,  por la noche no teníamos más que una manta y allí las noches  en esa época eran muy fría y sin calefacción, aunque bien es cierto que yo acababa tan cansado que  me dormía sin sentirlo, pero ¡ay  las mañanas!  Casi no podía moverme de lo entumecido que estaba por el frío.
            Como te digo, a la semana apareció mi padre y me retiró contra mi voluntad pues era menor de edad, si bien es cierto que lo hizo a instancias de mi madre que no consentía que a su hijo se lo mataran según decía, pues por mi padre, allí hubiera seguido.  Una vez en Madrid, por supuesto castigado sin salir, y no me pegaba como cuando era más pequeño porque era tan alto como él y nunca se puede predecir la reacción de un adolescente.  Mi padre decidió que me pusiera a trabajar ya que no quería estudiar.
            Entre los dos, revisamos el panorama laboral y a la vista de la oferta tan escasa que había, considerando mi edad y poca preparación,  gracias a un amigo de mi padre, se  consiguió que me admitieran como ascensorista.
-          Y te gustó abuelo?
-          Yo pensaba que disfrutaría  con mi uniforme,  saludando a las personas que entraran en el ascensor, preguntando el piso al que querían llegar y sintiéndome dentro del habitáculo como el conductor de vehículo donde además podía conocer a gente especial,  pues los ascensoristas solo estaban  en edificios emblemáticos.... pero la realidad fue que efectivamente  yo subía y bajaba  pero encima del ascensor…
-          Como encima?
-          Si, yo engrasaba con un paño los cables  que sujetaban la caja del ascensor y entonces no eran como ahora, se deslizaban por un hueco abierto, incluso a veces, aunque lo prohibían  saltaban  en  algún piso desde  encima del ascensor en marcha.  Así que a los poquitos días, fui a hablar con mi padre y le dije que había pensado que si me lo permitía seguiría estudiando.
-          Por qué? , inquiere el muchacho.
-          Mira nieto,  yo era valiente, pero cuando estaba en lo alto del ascensor soportaba agarrado al cable bien la subida, pero la bajada…… ¡ Ay, la bajada!...Y viendo que  mis expectativas laborales fuera del ascensor eran muy escasas,  eso me empujó a humillarme ante mi padre.  Además, me dí cuenta de que la libertad a la que yo tanto aspiraba solo la tendría con el conocimiento que es lo único que me daba la opción a elegir  en la vida…., piénsalo!…
El  muchacho lo miró dubitativo….
             Anda, mueve que te voy a dar jaque!....

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OFELIA: Comentario sobre el libro:
Un libro que me ha cautivado desde las primeras líneas. Atrapa al lector. Maravillosamente escrito. Me fascina cómo puede llegar a interesarnos una historia tan opuesta a nuestra cultura y tradición. Comienzo potente y turbador. Historia dura y desconcertante, en la que eres capaz de empatizar con cualquiera de los personajes. Sus inquietudes las hace nuestras, del lector, cómplice de la trama.
Una vez más el desarraigo, la soledad, las débiles conciencias, la falta de referencias y la falta de afecto de sus protagonistas.
Dell y Berner Parsons, gemelos y adolescentes. Dell se refugia en la obsesión por el conocimiento, juegos solitarios, fascinación por las abejas (seres vivos gregarios que desarrollan actividades en común), justo lo que él no tiene. Una vez más la lectura, la atracción por los libros pueden salvarte de una muerte segura. En este caso, Dell pone todas sus esperanzas en ir a la escuela, finalmente convirtiéndose en profesor… tal vez siguiendo los pasos de su madre, como ya había hecho antes, librándose de los servicios sociales como ella quería…
Arthur Remlinger./ Bev/.Neva, profesora de literatura.
 Abandona sus ilusiones y no toma las riendas de su vida. La familia Parsons no crea vínculos, parecen nómadas, viven en un ambiente turbio, donde se percibe tristeza, aislamiento, soledad y desarraigo.
Gran dominio del suspense narrativo. Una obra conmovedora, turbadora, poética y elegante. Personajes fascinantes, retratos precisos y certeros, donde muestra los hechos sin juzgarlos, con cierto humor, cinismo e ironía. Observador, minucioso hasta en los pequeños detalles. Todo está equilibrado, cada palabra, cada frase…
Describe magistralmente la separación de sus padres, desgarradora, desde el momento en que desaparece toda protección paterna, lo que llamamos seguridad del nido, en una edad crucial, lo que conllevará la pérdida de la inocencia. “Me había pasado con la palabra “criminal”. Siempre había significado una cosa. Bonnie and Clyde, Al Capone, los Rosemberg. Ahora significaba mis padres”…
Prosa sencilla, llena de matices para todos los sentidos (olores, imágenes, ambientes…) Frases cortas y palabras certeras. Tierna y dura al mismo tiempo. Recuerda a Dickens (niños huérfanos que acaban en manos de personajes oscuros). En este caso, en el siglo XXI.
Retrato de esa sociedad cerrada del mundo rural americano. Mala suerte de estos adolescentes, se viven el abandono, la madurez a través de la tragedia, la incertidumbre de un futuro que les obligará a ir decidiendo sobre males menores.
Mezcla distintos géneros: novela negra, retrato de familia, narración de carretera, novela de iniciación, desde el momento que narra la transición de la niñez, la adolescencia a la vida adulta. Evolución y desarrollo físico, moral, psicológico y social de un personaje, Dell Parsons, Su vida da un giro de 180º a partir de que sus padres deciden atracar un banco para saldar una deuda, acompañada de una amenaza (“el acontecimiento de nuestras vidas”, dice el propio Dell).
Estructura circular, donde el final vuelve al principio. Consta de tres partes bien diferenciadas. La primera, contada por el propio Dell como narrador, con la ingenuidad de un adolescente y en ella describe cómo era su vida en Great Falls, en Montana, antes del robo, con un ritmo vertiginoso, del que no puedes apearte… La segunda presenta un ritmo más pausado, que nos describe la vida de Dell en Fort Royal, Canadá, donde comienza una nueva etapa. La última recoge todas las reflexiones de un Dell sexagenario.
El encarcelamiento de sus padres provoca la separación de los gemelos. Una adopción, un cruce de frontera a Canadá, donde vivirá bajo la tutela del siniestro Arthur Remlinger. Quizá haya que subrayar el simbolismo de esa “frontera”, entre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, la niñez y la adolescencia, tomar decisiones, una vez que cruzas la línea ya todo es diferente…


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------GRACIELA Comentario sobre el libro:
Ante todo quisiera decir que siempre que tengo que hablar sobre un libro, me asalta un miedo profundo porque no me considero preparada para juzgarlo: ni soy experta en literatura ni he leído tanto como para poder comparar escritores ni obras literarias.
 Me ocurre como con la pintura o con la música: me gusta o no, y siempre envidio la capacidad y el don de esos artistas que incluso se hacen famosos y ganan dinero y premios por sus obras, con lo dificilísimo que debe ser. En fin: doctores tiene la iglesia y yo ni siquiera soy creyente.
Dicho esto y obligada por las circunstancias paso humildemente a opinar sobre el libro que nos atañe: Canadá, de Richard Ford.
Resumiendo mucho, porque el tomo es extenso y todas lo hemos leído, narra la historia de Dell Parson, un chico de quince años – cuando hizo el relato- sumergido en una pequeña familia ( padre y hermana melliza), cuya vida asfixiante consiste básicamente en ver, oír y callar. La primera parte, de doscientas cincuenta páginas, me resultó un poco pesada. Se repite de manera incesante cómo  eran físicamente sus  familiares: padre alto, encantador, guapo, sonriente, de cara grande, labios sensuales, dientes blancos, pelo maravilloso y seguro de sí mismo en cualquier situación. Al contrario de la madre: judía polaca de padres inmigrantes y cultos, universitaria, menuda, con gafas, pelo rebelde, cejas espesas, piel traslúcida, calzaba zapatones, etc.
Pronto se van distanciando ambos progenitores e incluso la madre sueña con abandonar al padre y llevarse lejos a sus hijos, sobre todo cuando las cosas empiezan a ponerse feas y la cuestión económica va cada vez peor. Turbios negocios con la venta de carne de turbia procedencia y amenazas cada vez más evidentes, lo que empuja al padre a la idea de atracar un banco, arrastrando a la madre, y  la posterior detención policial, dejando a los niños en un desamparo en el que la hija se decide a huir y el niño es recogido por una conocida de la madre, una mujer con pocos sentimientos que lo traslada a Canadá,  donde se supone que un hermano se hará cargo de él.
A partir de esa llegada a Canadá, el pobre niño sólo conoce soledad, trabajo, frío y miedo, pero su carácter apocado, dúctil, poco ambicioso y callado, le permiten soportar esta situación inquietante, hasta que su “adoptante” entra en escena y le lleva al hotel que regenta, en donde conoce a una serie de personas y situaciones que le van abriendo los ojos.
El señor Remlinger, hombre de pasado oscuro y al que el chico admira por su forma de vestir, es como el padre que hubiera querido mantener. Hasta que los asesinatos de dos policías por este hombre, le cambian definitivamente de lugar y de familia y consigue estudiar y hacerse profesor universitario, casarse y llevar una vida digna.
No se interesa mucho por sus padres, ni por su hermana, que le busca cuando su fín está cerca, después de una vida de alcoholismo.
Me gustó, supongo que está bien escrita, aunque mal traducida. Un poco larga y demasiado repetitiva en la primera parte, pero mereció la pena.

GRACIELA. Relato:.
Marisa estudió magisterio, después se casó y tuvo dos hijos. Cuando volvió de la clínica con Beatriz en sus brazos, su marido le dijo que tenía otra y se largó de la casa. Marisa quiso morirse pero no lo hizo: tenía dos poderosas razones para seguir viviendo. 
Buscó trabajo, pero esas dos poderosas razones en  su vida fueron dos poderosas razones para no encontrarlo. 
Gracias a la ayuda económica de sus padres hizo oposiciones a Educación Infantil y dejándose la piel y los ojos, las sacó. 
Ahora quedaba un contrato en un colegio. Una pequeña ayudita y se quedó donde hizo las prácticas. Los milagros existen. 
Su primer día "completo" de trabajo coincidió con el del cumple de su mejor amiga. Aún recuerdo a Marisa llegando a la fiesta con el mismo aspecto que si la hubieran sacado de una casa después de un bombardeo: y es que lidiar con veinte niños de dos años es peor que la guerra.
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MARÍA JOSÉ. Comentario sobre el libro:
Una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Epica, colosal, un clásico de un autor vivo, además, lírica y transmisora de sentimientos universales que llega al corazón del lector con una contundencia que deja desarmado. Canadá posee una excelente escritura puesta al servicio de una historia, cuyos protagonistas son analizados con minuciosidad; son, digamos, diseccionados y presentados ante el lector, perdón por la imagen, con las entrañas palpitantes. El narrador nos adentra en la psicología de la familia y conforme vamos conociendo a sus integrantes, nos vamos identificando, por ejemplo, con esa madre con la que, aparentemente, no tenemos nada que ver, perdida en la América profunda, pero cuyos problemas, contradicciones y frustraciones compartimos, y así lo reconocemos mientras avanzamos en la lectura. El narrador, que lo sabe, lo pone de manifiesto: “No es una historia de la que no hayamos oído hablar en este mundo” l chaval protagonista, Dell, nos cuenta en tres capítulos, cómo la vida que habían conocido queda destruida a partir de una decisión, extrema, de los padres, que condiciona para siempre las vidas de los cuatro integrantes de la familia. Es un antes y un después con el que comienza un camino de iniciación del joven, también de su hermana, partiendo de este hecho traumático, radical.
Ford, diestro con el lenguaje, maneja un estilo impecable que se puede degustar, por ejemplo, en la descripción de la noche anterior al atraco.
Hace gala de una ironía teñida de lirismo, tras el que se oculta una sordidez que da también miedo. - Hay una interesante descripción de cómo las cosas más trascendentes: la unión de la pareja y la concepción de los hijos, suele ser producto del azar, en este caso, algo banal que pasó como podía no haber pasado.
- Me resultó estremecedor, cómo el adulto cuenta, desde la memoria del joven de 15 años, el momento de la separación definitiva de los padres después de visitarlos en la cárcel. Y cuando la hermana también se va de la casa y se queda solo.
- En la segunda parte, cuando el chico se encuentra ya en Canadá, hay una desoladora descripción del sentimiento de soledad y abandono que sufre; del siniestro lugar al que ha ido a parar, sin nadie que se ocupe de él y sin poder hablar ni relacionarse con nadie: “Todo parecía indicarme que, abandonado a aquella oscuridad de Partreau, no era el chico de antes: un chico equilibrado, probablemente encaminado a la universidad, con una familia detrás: un padre y una madre y una hermana.
Ahora era alguien más pequeño a ojos del mundo, e insignificante, y quizá invisible. Lo cual me hacía sentirme más cerca de la muerte que de la vida. Y no es así como deben sentirse los adolescentes de quince años”
También es muy interesante cómo Dell, a pesar del erial que le rodea, es capaz de agarrarse a lo que tiene y a su confianza en sí mismo para no hundirse y salir adelante, “Y sin embargo, si no me hundía de este modo cada día –y me volvía un amargado, alguien que se siente abandonado y contamina todo lo que va a hacer al día siguiente- si simplemente volvía a Partreau pedaleando los siete kilómetros que me  separaban del trabajo, y cenaba la comida fría de la tartera antes de las cinco en lugar de después de anochecer, y disponía de tiempo para interesarme por las cosas que tenía a mano, y me fijaba en lo que había a mi alrededor en aquel lugar (de nuevo lo que me había aconsejado Mildred: No te niegues a las cosas), entonces podría lograr una visión mejor de mi situación y sentir que podía mantenerme firme y resistir”
- En el pueblo en que vive en Canadá, Forte Royal, depende de un personaje, Arthur Relinger, y el muchacho tiene tanta necesidad de un referente que toma a esta figura como tal a pesar de ser un hombre siniestro, cruel, frío, altanero y un desalmado. Con Relinger tiene que lamentar que este lo utilice y no tenga ninguna consideración con él, poniendole en peligro de muerte.
- Cuando parte de Forte Roya, Dell reclama su derecho a tener una vida propia y limpia y decide no quedar amputado emocionalmente por los sucesos en los que se ha visto envuelto por culpa de Arthur Relinger: “Los usos que A.R. había asignado a mi persona: ser su auditorio, su supuesta fuente de interés, desempeñar el papel de hijo suyo, ser su garantía, su testigo y cómplice; no me había agradado en absoluto, como es lógico. Pero no me habían impedido, pese a todo, subir los escalonesde aquel autobús, ni me habían vedado el futuro que deseaba  tener”.

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Angélica. Comentario sobre el libro:

Desde las primeras frases, que son de las perdurables en una obra literaria, se nos anuncian en primera persona, los acontecimientos que nos inducen a recorrer ávidamente el libro:

 "Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después". 

Richard Ford, a mi juicio, tiene un estilo muy directo, sin rebuscamientos, totalmente creíble y francamente neutro. Apenas hace juicios de valor sobre personas o acontecimientos, los va describiendo objetivamente y va comentando su propia reacción ante los mismos, con gran maestría, sobre todo porque el estilo de contar la historia cambia a medida que el personaje va madurando en edad y experiencia de la vida.

A la par que diferentes tramas se van enlazando en tres capítulos bastante heterogéneos, hay una descripción general en la que se puede percibir la vastedad de los espacios y en ellos encajan perfectamente los personajes, que se desvelan con parsimonia, a medida que el relator revive sus recuerdos.

"Cosas que hiciste. Cosas que nunca hiciste. Cosas que soñaste. Al cabo de un largo tiempo se juntan todas".

El libro ofrece lecciones de vida en muchas páginas mientras se describe el manejo de las emociones del niño abandonado, las del joven ingenuo, las actitudes de los padres, la presentación detallada de la familia deshecha, la solidaridad completa en la amistad, las vidas solitarias, la tenacidad siempre presente de quien busca un destino mejor para sí mismo.
Y cada personaje tendrá algo que aportar, algo por lo cual está jugando un papel  en la obra, en algún sentido.

"-Cómo sabes lo que te está pasando realmente?...
 - Oh!, no lo sabes nunca, dijo Mildred...
 -Hay dos clases de personas en el mundo. Bueno, en realidad hay muchas, pero en esto hay solo dos: las que entienden que no lo sabes nunca y las que creen que lo sabes siempre. Yo soy de las primeras, es más seguro".

Al contrario de tantos autores que, a mi humilde parecer, menosprecian al lector haciendo una trama enrevesada y compleja, obligando a rebuscar alguna página en donde haya claves de la lectura, como si desde su divina atalaya hubiera que retar la inteligencia del pobre mortal; este escritor va directo al grano en cambio, termina las situaciones y lo mejor de todo, si las avanza, estamos seguros de que  completará más adelante aquello que hubiera podido quedar sin cerrar.
El autor se dirige hacia el pasado con un propósito claro, que ayuda al lector a enlazar la situación que un determinado personaje está viviendo en un momento dado.
El lector intuye - seducido por los numerosos atisbos que ofrece el escritor-, que habrá alguna revelación que en algún momento se presentará ante sus ojos, haciéndole caer en cuenta de la causa de los acontecimientos, para ir cerrando el círculo de las  tramas.


"El pasado se había terminado de un modo cruel y el futuro estaba en peligro...
Y el carecer de conciencia de las consecuencias de las cosas acaso fue su mayor fallo"

 Es un libro que puede comprenderse en cualquier latitud y al mismo tiempo muy norte americano. Y tan actual, que describe la percepción de la  hermana del personaje principal ( americana blanca, pobre y  de la periferia) - en la siguiente breve frase:

"Dijo que le preocupaba China y su dominación creciente; que le preocupaban los ilegales, los impuestos, el 11S, la amenaza" (  terrorista/musulmana).

 De esos votantes se nutrió Trump

 Un libro excelente.
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Angélica. Coplillas de enero:


Mis dos vecinas de enfrente
sin trabajo las muy majas
andan buscando rebajas
del recibo de la luz.

Hablan de la "franja horaria"
del "patrón de contadores"
del "uso de corredores
energéticos", qué cruz!

La guerra de las tarifas
les pesa más que un camión,
será porque ambas son tías
de Luz Cuesta Mogollón.