TERTULIA ENERO 2017
Libro: CANADÁ
Autor: Richard Ford
Nuestra tertulia de enero se efectuó en la acogedora casa de Lola, muy bien
atendidas todas las presentes y con una cena de primera, bien regada, de la
cual se han dejado testimonios gráficos.
El libro escogido para la primera tertulia del año 2017 era
"CANADÁ", de Richard Ford.
El autor, de origen estadounidense, ha sido acreedor de varios premios y ha
publicado siete novelas. Según algunos críticos es "uno de los mejores
escritores norteamericanos de su generación".
Me ha tocado la tarea de realizar la crónica en ausencia de la persona que
tenía ese deber asignado y que no pudo asistir.
No fue hasta el final de la tertulia cuando se me solicitó hacer la
crónica, de modo que no había tomado notas para abreviar; sin embargo,
convinimos en que quienes participaron
leyendo sus impresiones del libro y su relato sobre las palabras escogidas (trabajo y guerra), las enviaran a
mi correo electrónico de modo que se pudiera publicar su opinión completa.
Todas las presentes ofrecieron una interesante muestra de su pensamiento
sobre la lectura, lo cual dio como resultado una tertulia contrastada, variada
y amena.
El
libro escogido para tertulia de febrero (en casa de Graciela y
José Antonio) es:
“LOS RESTOS DEL
DIA”, de KAZURO ISHIGURO
Y las palabras para el escrito, relato,
comentario o poema:
ATRACO y COLEGIO
A
continuación se copian las opiniones de las participantes en el orden en que han llegado a mi correo
electrónico, dejando la mía para el final.
PILAR.
Comentario sobre el libro:
El
autor, cuenta a través de la mirada simple, ingenua y aséptica de Dell, un
adolescente de 15 años el devenir apático y asocial de la familia de la que
forma parte, la integran cuatro miembros: los padres y los dos hijos mellizos.
Con una relación inconexa entre los padres que muy poco tienen en común , el
padre, un individuo sin parientes, algo narcisista y poco perspicaz y una madre algo más
instruida, inmigrante judía y desraizada de su familia por su matrimonio que no
fue aceptado por sus padres, que en cierta forma la amarga, lo que conlleva un
aislamiento familiar y social propiciado por el sucesivo traslada de
la familia de una base militar a otra por el trabajo del padre, hasta su
baja por sus gestiones alevosas.
Coincide
además, que los dos hijos se hallan en la edad de la pubertad, lo que pone de manifiesto la fisura que se
abre entre ellos como consecuencia de la
diferencia de madurez entre los dos sexos, lo que les lleva a desarrollar un
aislamiento individual que genera un mundo propio y confinado dentro de la burbuja asocial, que es en si la familia.
La
ineptitud del padre le abocan a seguir con sus gestiones poco decentes que dan
lugar a una situación inesperada que le lleva a
atracar un banco con la
inexplicable colaboración de la madre.
La
falta de juicio e ingenio, como es natural,
les conduce a la cárcel dejando a sus hijos en una situación de absoluta
soledad y desamparo, que los lleva a una disgregación absoluta de la familia.
Esta
es la primera parte del libro, donde el autor se recrea en mostrar la sinrazón
de la familia y abunda en las
descripciones, a mi modo de ver excesivas en torno al atraco lo que me
resulta tedioso
La
segunda parte, es a mi modo de ver la crónica durísima de la soledad y el dolor
del joven bisoño que debe enfrentarse a una vida nueva y desconocida, en
condiciones penosas e inclementes que
con la aspiración de sobrevivir y
atisbar un camino que de sentido a su
vida y la esperanza soterrada de lograr el sosiego y afecto que recibió en el
seno familiar, conviviendo a la vez con el miedo y el dolor por todo lo acontecido.
Esta
parte, a mi modo de ver es durísima, y continua con las descripciones tan
exhaustivas que hacen que la lectura a veces resulte árida y farragosa . Las elucubraciones mentales sobre el devenir diario, van
cincelando un carácter tenaz y acerado
con fisuras por donde se cuela a menudo
la necesidad de afecto que ponen de
manifiesto su fragilidad.
PILAR.
Relato:
El
muchacho miró distraídamente a través de la ventana, llovía y la luz mortecina que se filtraba por la
ventana daba un aspecto lánguido y tenue
a la estancia.
Frente
a él, dejó de acariciarse la barbilla con una mano que extendió para mover una
de las figuras de ajedrez.
-
Abuelo, a ti también te obligaba a
estudiar tu padre?...
-
Que quieres decir?... que no quieres
estudiar?... Has pensado que tu padre es
el responsable de tu educación y que quiere lo mejor para tí?
-
Ya….
pero es que yo no quiero estudiar,
yo sé que puedo ser capaz de
hacer muchas cosas y que soy capaz
de mantenerme por mi mismo sin tener que estudiar…
-
No sabes lo que dices… mueve pieza!
-
Parece que todos os confabuláis contra
mí para amargar mi vida y no queréis entenderme.
Mientras
observaba como realizaba el movimiento, el abuelo se quitó las gafas y las dejo
en un lado de la mesa.
Mira nieto, le dijo, cuando era como
tú, pensaba igual y se lo dije a mi padre pero no se andaba conmigo con las
contemplaciones que tiene el tuyo contigo, en aquella época no teníamos nada
de lo que tenéis ahora y además hacía
poco que había empezado la guerra y había un ambiente exaltado que
tenía un buen campo de abono entre la juventud.
Así que tras un castigo de mi padre que me pareció injusto y exagerado
decidí disponer de mi vida para lo que me sentía capacitado y me alisté junto
otros chicos para ir al frente del Guadarrama, cosa que me llenaba de orgullo y
tenía la seguridad de que volvería hecho un héroe.
El chico abrió los ojos, mirándole
fijamente.
Debo decirte, continuó el abuelo, que estuve una semana, en la que no hice más
que trabajar y pasar frío, madrugaba mucho, nos daban un adiestramiento
muy duro y luego nos hacían cavar trincheras,
por la noche no teníamos más que una manta y allí las noches en esa época eran muy fría y sin calefacción,
aunque bien es cierto que yo acababa tan cansado que me dormía sin sentirlo, pero ¡ay las mañanas!
Casi no podía moverme de lo entumecido que estaba por el frío.
Como te digo, a la semana apareció mi
padre y me retiró contra mi voluntad pues era menor de edad, si bien es cierto
que lo hizo a instancias de mi madre que no consentía que a su hijo se lo
mataran según decía, pues por mi padre, allí hubiera seguido. Una vez en Madrid, por supuesto castigado sin
salir, y no me pegaba como cuando era más pequeño porque era tan alto como él y
nunca se puede predecir la reacción de un adolescente. Mi padre decidió que me pusiera a trabajar ya
que no quería estudiar.
Entre los dos, revisamos el panorama
laboral y a la vista de la oferta tan escasa que había, considerando mi edad y
poca preparación, gracias a un amigo de
mi padre, se consiguió que me admitieran
como ascensorista.
-
Y te gustó abuelo?
-
Yo pensaba que disfrutaría con mi uniforme, saludando a las personas que entraran en el
ascensor, preguntando el piso al que querían llegar y sintiéndome dentro del
habitáculo como el conductor de vehículo donde además podía conocer a gente
especial, pues los ascensoristas solo
estaban en edificios emblemáticos....
pero la realidad fue que efectivamente
yo subía y bajaba pero encima del
ascensor…
-
Como encima?
-
Si, yo engrasaba con un paño los
cables que sujetaban la caja del
ascensor y entonces no eran como ahora, se deslizaban por un hueco abierto,
incluso a veces, aunque lo prohibían
saltaban en algún piso desde encima del ascensor en marcha. Así que a los poquitos días, fui a hablar con
mi padre y le dije que había pensado que si me lo permitía seguiría estudiando.
-
Por qué? , inquiere el muchacho.
-
Mira nieto, yo era valiente, pero cuando estaba en lo
alto del ascensor soportaba agarrado al cable bien la subida, pero la bajada……
¡ Ay, la bajada!...Y viendo que mis
expectativas laborales fuera del ascensor eran muy escasas, eso me empujó a humillarme ante mi
padre. Además, me dí cuenta de que la
libertad a la que yo tanto aspiraba solo la tendría con el conocimiento que es
lo único que me daba la opción a elegir
en la vida…., piénsalo!…
El muchacho lo miró dubitativo….
Anda, mueve que te voy a dar jaque!....
-
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
OFELIA:
Comentario sobre el libro:
Un
libro que me ha cautivado desde las primeras líneas. Atrapa al lector.
Maravillosamente escrito. Me fascina cómo puede llegar a interesarnos una
historia tan opuesta a nuestra cultura y tradición. Comienzo potente y
turbador. Historia dura y desconcertante, en la que eres capaz de empatizar con
cualquiera de los personajes. Sus inquietudes las hace nuestras, del lector,
cómplice de la trama.
Una
vez más el desarraigo, la soledad, las débiles conciencias, la falta de
referencias y la falta de afecto de sus protagonistas.
Dell y
Berner Parsons, gemelos y adolescentes. Dell se refugia en la obsesión por el
conocimiento, juegos solitarios, fascinación por las abejas (seres vivos
gregarios que desarrollan actividades en común), justo lo que él no tiene. Una
vez más la lectura, la atracción por los libros pueden salvarte de una muerte
segura. En este caso, Dell pone todas sus esperanzas en ir a la escuela,
finalmente convirtiéndose en profesor… tal vez siguiendo los pasos de su madre,
como ya había hecho antes, librándose de los servicios sociales como ella
quería…
Arthur
Remlinger./ Bev/.Neva, profesora de literatura.
Abandona sus ilusiones y no toma las riendas
de su vida. La familia Parsons no crea vínculos, parecen nómadas, viven en un
ambiente turbio, donde se percibe tristeza, aislamiento, soledad y desarraigo.
Gran
dominio del suspense narrativo. Una obra conmovedora, turbadora, poética y
elegante. Personajes fascinantes, retratos precisos y certeros, donde muestra
los hechos sin juzgarlos, con cierto humor, cinismo e ironía. Observador,
minucioso hasta en los pequeños detalles. Todo está equilibrado, cada palabra,
cada frase…
Describe
magistralmente la separación de sus padres, desgarradora, desde el momento en
que desaparece toda protección paterna, lo que llamamos seguridad del nido, en
una edad crucial, lo que conllevará la pérdida de la inocencia. “Me había pasado con la palabra “criminal”.
Siempre había significado una cosa. Bonnie and Clyde, Al Capone, los Rosemberg.
Ahora significaba mis padres”…
Prosa
sencilla, llena de matices para todos los sentidos (olores, imágenes,
ambientes…) Frases cortas y palabras certeras. Tierna y dura al mismo tiempo.
Recuerda a Dickens (niños huérfanos que acaban en manos de personajes oscuros).
En este caso, en el siglo XXI.
Retrato
de esa sociedad cerrada del mundo rural americano. Mala suerte de estos
adolescentes, se viven el abandono, la madurez a través de la tragedia, la
incertidumbre de un futuro que les obligará a ir decidiendo sobre males
menores.
Mezcla
distintos géneros: novela negra, retrato de familia, narración de carretera,
novela de iniciación, desde el momento que narra la transición de la niñez, la
adolescencia a la vida adulta. Evolución y desarrollo físico, moral,
psicológico y social de un personaje, Dell Parsons, Su vida da un giro de 180º
a partir de que sus padres deciden atracar un banco para saldar una deuda,
acompañada de una amenaza (“el
acontecimiento de nuestras vidas”, dice el propio Dell).
Estructura
circular, donde el final vuelve al principio. Consta de tres partes bien
diferenciadas. La primera, contada por el propio Dell como narrador, con la
ingenuidad de un adolescente y en ella describe cómo era su vida en Great
Falls, en Montana, antes del robo, con un ritmo vertiginoso, del que no puedes
apearte… La segunda presenta un ritmo más pausado, que nos describe la vida de
Dell en Fort Royal, Canadá, donde comienza una nueva etapa. La última recoge
todas las reflexiones de un Dell sexagenario.
El
encarcelamiento de sus padres provoca la separación de los gemelos. Una
adopción, un cruce de frontera a Canadá, donde vivirá bajo la tutela del
siniestro Arthur Remlinger. Quizá haya que subrayar el simbolismo de esa
“frontera”, entre lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, la niñez y la
adolescencia, tomar decisiones, una vez que cruzas la línea ya todo es
diferente…
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------GRACIELA
Comentario sobre el libro:
Ante
todo quisiera decir que siempre que tengo que hablar sobre un libro, me asalta
un miedo profundo porque no me considero preparada para juzgarlo: ni soy
experta en literatura ni he leído tanto como para poder comparar escritores ni
obras literarias.
Me ocurre como con la pintura o con la música:
me gusta o no, y siempre envidio la capacidad y el don de esos artistas que
incluso se hacen famosos y ganan dinero y premios por sus obras, con lo
dificilísimo que debe ser. En fin: doctores tiene la iglesia y yo ni siquiera
soy creyente.
Dicho
esto y obligada por las circunstancias paso humildemente a opinar sobre el
libro que nos atañe: Canadá, de Richard Ford.
Resumiendo
mucho, porque el tomo es extenso y todas lo hemos leído, narra la historia de
Dell Parson, un chico de quince años – cuando hizo el relato- sumergido en una
pequeña familia ( padre y hermana melliza), cuya vida asfixiante consiste
básicamente en ver, oír y callar. La primera parte, de doscientas cincuenta páginas,
me resultó un poco pesada. Se repite de manera incesante cómo eran físicamente sus familiares: padre alto, encantador, guapo,
sonriente, de cara grande, labios sensuales, dientes blancos, pelo maravilloso
y seguro de sí mismo en cualquier situación. Al contrario de la madre: judía
polaca de padres inmigrantes y cultos, universitaria, menuda, con gafas, pelo
rebelde, cejas espesas, piel traslúcida, calzaba zapatones, etc.
Pronto
se van distanciando ambos progenitores e incluso la madre sueña con abandonar
al padre y llevarse lejos a sus hijos, sobre todo cuando las cosas empiezan a
ponerse feas y la cuestión económica va cada vez peor. Turbios negocios con la
venta de carne de turbia procedencia y amenazas cada vez más evidentes, lo que
empuja al padre a la idea de atracar un banco, arrastrando a la madre, y la posterior detención policial, dejando a
los niños en un desamparo en el que la hija se decide a huir y el niño es
recogido por una conocida de la madre, una mujer con pocos sentimientos que lo traslada
a Canadá, donde se supone que un hermano
se hará cargo de él.
A
partir de esa llegada a Canadá, el pobre niño sólo conoce soledad, trabajo,
frío y miedo, pero su carácter apocado, dúctil, poco ambicioso y callado, le
permiten soportar esta situación inquietante, hasta que su “adoptante” entra en
escena y le lleva al hotel que regenta, en donde conoce a una serie de personas
y situaciones que le van abriendo los ojos.
El
señor Remlinger, hombre de pasado oscuro y al que el chico admira por su forma
de vestir, es como el padre que hubiera querido mantener. Hasta que los
asesinatos de dos policías por este hombre, le cambian definitivamente de lugar
y de familia y consigue estudiar y hacerse profesor universitario, casarse y
llevar una vida digna.
No se
interesa mucho por sus padres, ni por su hermana, que le busca cuando su fín
está cerca, después de una vida de alcoholismo.
Me
gustó, supongo que está bien escrita, aunque mal traducida. Un poco larga y
demasiado repetitiva en la primera parte, pero mereció la pena.
GRACIELA.
Relato:.
Marisa estudió magisterio, después se
casó y tuvo dos hijos. Cuando volvió de la clínica con Beatriz en sus brazos,
su marido le dijo que tenía otra y se largó de la casa. Marisa quiso morirse
pero no lo hizo: tenía dos poderosas razones para seguir viviendo.
Buscó trabajo, pero esas
dos poderosas razones en su vida fueron dos poderosas razones para no
encontrarlo.
Gracias a la ayuda económica de sus
padres hizo oposiciones a Educación Infantil y dejándose la piel y los ojos,
las sacó.
Ahora quedaba un contrato en un
colegio. Una pequeña ayudita y se quedó donde hizo las prácticas. Los milagros
existen.
Su primer día "completo" de
trabajo coincidió con el del cumple de su mejor amiga. Aún recuerdo a Marisa
llegando a la fiesta con el mismo aspecto que si la hubieran sacado de una casa
después de un bombardeo: y es que lidiar con veinte niños de dos años es peor
que la guerra.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
MARÍA JOSÉ. Comentario sobre el libro:
Una de las mejores novelas que he leído
en mi vida. Epica, colosal, un clásico de un autor vivo, además, lírica y
transmisora de sentimientos universales que llega al corazón del lector con una
contundencia que deja desarmado. Canadá posee una excelente escritura puesta al
servicio de una historia, cuyos protagonistas son analizados con minuciosidad;
son, digamos, diseccionados y presentados ante el lector, perdón por la imagen,
con las entrañas palpitantes. El narrador nos adentra en la psicología de la
familia y conforme vamos conociendo a sus integrantes, nos vamos identificando,
por ejemplo, con esa madre con la que, aparentemente, no tenemos nada que ver,
perdida en la América profunda, pero cuyos problemas, contradicciones y
frustraciones compartimos, y así lo reconocemos mientras avanzamos en la
lectura. El narrador, que lo sabe, lo pone de manifiesto: “No es una historia
de la que no hayamos oído hablar en este mundo” l chaval protagonista, Dell,
nos cuenta en tres capítulos, cómo la vida que habían conocido queda destruida
a partir de una decisión, extrema, de los padres, que condiciona para siempre
las vidas de los cuatro integrantes de la familia. Es un antes y un después con
el que comienza un camino de iniciación del joven, también de su hermana,
partiendo de este hecho traumático, radical.
Ford, diestro con el lenguaje, maneja
un estilo impecable que se puede degustar, por ejemplo, en la descripción de la
noche anterior al atraco.
Hace gala de una ironía teñida de
lirismo, tras el que se oculta una sordidez que da también miedo. - Hay una
interesante descripción de cómo las cosas más trascendentes: la unión de la
pareja y la concepción de los hijos, suele ser producto del azar, en este caso,
algo banal que pasó como podía no haber pasado.
- Me resultó estremecedor, cómo el
adulto cuenta, desde la memoria del joven de 15 años, el momento de la
separación definitiva de los padres después de visitarlos en la cárcel. Y
cuando la hermana también se va de la casa y se queda solo.
- En la segunda parte, cuando el chico
se encuentra ya en Canadá, hay una desoladora descripción del sentimiento de
soledad y abandono que sufre; del siniestro lugar al que ha ido a parar, sin
nadie que se ocupe de él y sin poder hablar ni relacionarse con nadie: “Todo
parecía indicarme que, abandonado a aquella oscuridad de Partreau, no era el
chico de antes: un chico equilibrado, probablemente encaminado a la
universidad, con una familia detrás: un padre y una madre y una hermana.
Ahora era alguien más pequeño a ojos
del mundo, e insignificante, y quizá invisible. Lo cual me hacía sentirme más
cerca de la muerte que de la vida. Y no es así como deben sentirse los
adolescentes de quince años”
También es muy interesante cómo Dell, a
pesar del erial que le rodea, es capaz de agarrarse a lo que tiene y a su
confianza en sí mismo para no hundirse y salir adelante, “Y sin embargo, si no
me hundía de este modo cada día –y me volvía un amargado, alguien que se siente
abandonado y contamina todo lo que va a hacer al día siguiente- si simplemente
volvía a Partreau pedaleando los siete kilómetros que me separaban del
trabajo, y cenaba la comida fría de la tartera antes de las cinco en lugar de
después de anochecer, y disponía de tiempo para interesarme por las cosas que
tenía a mano, y me fijaba en lo que había a mi alrededor en aquel lugar (de
nuevo lo que me había aconsejado Mildred: No te niegues a las cosas), entonces
podría lograr una visión mejor de mi situación y sentir que podía mantenerme
firme y resistir”
- En el pueblo en que vive en Canadá,
Forte Royal, depende de un personaje, Arthur Relinger, y el muchacho tiene
tanta necesidad de un referente que toma a esta figura como tal a pesar de ser
un hombre siniestro, cruel, frío, altanero y un desalmado. Con Relinger tiene
que lamentar que este lo utilice y no tenga ninguna consideración con él,
poniendole en peligro de muerte.
- Cuando parte de Forte Roya, Dell
reclama su derecho a tener una vida propia y limpia y decide no quedar amputado
emocionalmente por los sucesos en los que se ha visto envuelto por culpa de
Arthur Relinger: “Los usos que A.R. había asignado a mi persona: ser su
auditorio, su supuesta fuente de interés, desempeñar el papel de hijo suyo, ser
su garantía, su testigo y cómplice; no me había agradado en absoluto, como es
lógico. Pero no me habían impedido, pese a todo, subir los escalonesde aquel
autobús, ni me habían vedado el futuro que deseaba tener”.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Angélica. Comentario sobre el libro:
Desde las primeras frases, que son de las perdurables en una obra
literaria, se nos anuncian en primera persona, los acontecimientos que nos
inducen a recorrer ávidamente el libro:
"Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros
padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después".
Richard Ford, a mi juicio, tiene un estilo muy directo, sin rebuscamientos,
totalmente creíble y francamente neutro. Apenas hace juicios de valor sobre
personas o acontecimientos, los va describiendo objetivamente y va comentando
su propia reacción ante los mismos, con gran maestría, sobre todo porque el
estilo de contar la historia cambia a medida que el personaje va madurando en
edad y experiencia de la vida.
A la par que diferentes tramas se van enlazando en tres capítulos bastante heterogéneos,
hay una descripción general en la que se puede percibir la vastedad de los
espacios y en ellos encajan perfectamente los personajes, que se desvelan con
parsimonia, a medida que el relator revive sus recuerdos.
"Cosas que hiciste. Cosas que nunca hiciste. Cosas que soñaste. Al
cabo de un largo tiempo se juntan todas".
El libro ofrece lecciones de vida en muchas páginas mientras se describe el
manejo de las emociones del niño abandonado, las del joven ingenuo, las
actitudes de los padres, la presentación detallada de la familia deshecha, la
solidaridad completa en la amistad, las vidas solitarias, la tenacidad siempre
presente de quien busca un destino mejor para sí mismo.
Y cada personaje tendrá algo que aportar, algo por lo cual está jugando un
papel en la obra, en algún sentido.
"-Cómo sabes lo que te está pasando realmente?...
- Oh!, no lo sabes nunca, dijo
Mildred...
-Hay dos clases de personas en el
mundo. Bueno, en realidad hay muchas, pero en esto hay solo dos: las que
entienden que no lo sabes nunca y las que creen que lo sabes siempre. Yo soy de
las primeras, es más seguro".
Al contrario de tantos autores que, a mi humilde parecer, menosprecian al
lector haciendo una trama enrevesada y compleja, obligando a rebuscar alguna
página en donde haya claves de la lectura, como si desde su divina atalaya
hubiera que retar la inteligencia del pobre mortal; este escritor va directo al
grano en cambio, termina las situaciones y lo mejor de todo, si las avanza,
estamos seguros de que completará más adelante aquello que hubiera podido
quedar sin cerrar.
El autor se dirige hacia el pasado con un propósito claro, que ayuda al
lector a enlazar la situación que un determinado personaje está viviendo en un
momento dado.
El lector intuye - seducido por los numerosos atisbos que ofrece el
escritor-, que habrá alguna revelación que en algún momento se presentará ante
sus ojos, haciéndole caer en cuenta de la causa de los acontecimientos, para ir
cerrando el círculo de las tramas.
"El pasado se había terminado de un modo
cruel y el futuro estaba en peligro...
Y el carecer de conciencia de las
consecuencias de las cosas acaso fue su mayor fallo"
Es un libro que puede comprenderse en cualquier latitud y al mismo
tiempo muy norte americano. Y tan actual, que describe la percepción de la hermana del personaje principal ( americana
blanca, pobre y de la periferia) - en la siguiente breve frase:
"Dijo que le preocupaba China y su dominación creciente; que le
preocupaban los ilegales, los impuestos, el 11S, la amenaza" ( terrorista/musulmana).
Un libro excelente.
---------------------------------------------------------------------------------
Angélica. Coplillas de enero:
Mis dos vecinas de enfrente
sin trabajo las muy majas
andan buscando rebajas
del recibo de la luz.
Hablan de la "franja horaria"
del "patrón de contadores"
del "uso de corredores
energéticos", qué cruz!
La guerra de las tarifas
les pesa más que un camión,
será porque ambas son tías
de Luz Cuesta Mogollón.