lunes, 30 de noviembre de 2015


Tertulia del 27 de noviembre de 2015


CRÓNICA DEL LIBRO VERDE AGUA, DE MARISA MADIERI

Para comentar este libro, nos reunimos el viernes, 27 de noviembre, en casa de Lola, los siguientes tertulianos: María Eugenia, Graciela, José Antonio, Lola, Vicky, Ofelia, Pilar y yo (María José)

Estuvimos menos que de costumbre pero resultó una tertulia muy agradable. Como siempre, nos pusimos morados a comer.

Voy al grano:

Madieri, Marisa, Verde Agua

Verde Agua es una pequeña joya escrita a modo de diario en el que la autora, Marisa Madieri, ya en su incipiente madurez –comienza este diario con 43 años y lo finaliza con 46-, alterna episodios de su vida actual con otros centrados en el recuerdo de su infancia, primero en Fiume, actual Croacia, y luego en Trieste, Italia, una ciudad fronteriza, con más aspecto de urbe centroeuropea que mediterránea, ya que fue en su momento, la salida al mar del Imperio Austrohúngaro.
Mediante el relato de Marisa Madieri conocemos las penalidades que pasaron los exiliados italianos procedentes de Istria, en los guetos que se les adjudicaron y que, en la mayoría de los casos ocuparon durante años. Sórdidos cuartuchos que compartían familias enteras ubicados en un antiguo silo, donde las estrecheces y la miseria pusieron a prueba a estos seres marginados por querer vivir en su patria.
Madieri logra tocar el corazón del lector gracias a una mezcla de narración infantil, como si nos hablara la niña que fue y que se quedó para siempre entre la casa de sus tíos en el Lido de Venecia, el internado y el Silos; y otra narración paralela que nos habla de la injusticia y el horror de la guerra y sus consecuencias: el sufrimiento que siempre arrostran los más débiles.
Con todo, lo mejor del diario es el sentido poético que Marisa Madieri sabe dar a todo el texto que queda impregnado, de principio a fin, de un sentimiento lírico que casa perfectamente con la historia que se nos cuenta.
Es también una narradora poco pretenciosa porque, en fin, nos ofrece tal abanico de sentimientos que todos identificamos como propios a través de una prosa limpia que no necesita recursos literarios ajenos a la propia vida. Así nos cautiva y nos obliga a quererla. Dice, el 15 de junio de 1983, tras su reveladora lectura de Guerra y Paz: “La vida, pues, afuera, era grande, bella, dolorosa y sagrada y yo un día la alcanzaría”.
En capítulos muy cortos, nos va contando todo lo que pasa a su alrededor: lo grande y lo pequeño, el exilio, la pobreza, la cárcel, las muertes que se suceden de abuelos, tíos, tías, las enfermedades, empezando por la suya. Pero también, pequeñas historias conmovedoras como la del gorrión que cuidó con su hermana, malherido después por un gato y que se acurrucó en el hueco de su mano para despedirse de ella un día antes de morir.
Asimismo, conocemos el frío del Silos en invierno y cómo la madre se desvive por ella calentando agua para que meta los pies entumecidos mientras estudia. Y lo más delirante: (la madre) se aprende el alfabeto griego para ayudarla con los deberes porque ha suspendido esa materia. Este personaje, la madre, es sencillamente admirable: copia los partes meteorológicos que dan en la radio para la abuela Quaranttoto y no consiente que las hijas hagan trabajos duros como lavar la ropa. Sólo desea que estudien para que no tengan que llevar una vida tan dura como la suya.
Sorprende ver con qué alegría y naturalidad relata la miseria que padecieron durante la vida en el Silos: el olor constante a legumbres cocidas, los ruidos provocados por la falta de intimidad en los box, la comida reducida en ocasiones durante varios días, a alubias. El dinero que entraba en la casa era tan escaso que sólo se podía destinar a la comida.
Cabe destacar la manera en que intercala fechas donde se relatan minucias con otras que cuentan la historia de Italia y de Europa. Así también, hay días que son  trascendentales en la vida de la protagonista, como el día en que, volviendo de la playa, piensa en su ciudad, Fiume, y descubre que ya no la añora que de repente se siente de Trieste, siente que está en su casa. Mientras que otros días pasan con pequeñas incidencias cotidianas.
Con la sencillez de su escritura, nos imaginamos lo que debió vivir su familia cuando, por fin, pudo salir del Silos y comprarse el piso de la calle Picardi: ese milagro de tener ventanas o el hecho de contar con habitaciones separadas.
Estupendo el retrato de la abuela Quaranttoto, esa vieja egoísta y dominante que tiene a la hija en un puño. De la abuela Anka dice: “A la abuela Anka le gustan las cosas y los hechos que permanecen. Por eso no teme el transcurrir del tiempo, que arrolla solo a los individuos”.
Conmovedora en su claridad de diario la enfermedad y muerte de la madre.
La última entrada del diario, del 17 de noviembre de 1984, está cargada de sentimiento y de serenidad, muestra cómo la autora se reconcilia con su vida y se va despidiendo del diario y parece que de la vida. Es de suponer que estaba ya enferma aunque murió once años después de esa fecha.

El libro, gustó a unos más y a otros menos. Para Graciela fue un libro muy duro porque le hizo sentir el tema del exilio como propio. El de su familia emigrando de Cuba a Estados Unidos

María Eugenia encontró demasiada poesía en el relato. Dijo que le sobraba para contar una historia de exilio y desarraigo. También que se cuentan vidas que no son las de los héroes, "vidas mínimas".

Para Vicky, cuenta una vivencia colectiva, además de la individual de la autora, con el agua como hilo conductor.

Pilar entendió que tras la historia de la familia y el exilio subyace el tema de la enfermedad de la autora que convierte la historia en un drama personal. Le pareció un libro "muy triste".

A Ofelia le cautivó la prosa poética de Marisa Madieri, "elegante, cautivadora y sutil". Poética también en lo que no se dice, en lo que se intuye, en los sentimientos que provoca. Le llama en especial la atención el personaje de la madre, "con una vida gris y secundaria" y entiende que es un canto a esa mujer que se sacrificó siempre por sus hijas para que tuvieran una vida mejor que la de ella. Para Ofelia, es un libro optimista que muestra a una mujer que, tras las duras experiencias de su vida, ha aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas, del presente. Destacó también la importancia de las ventanas en el relato: por las que la joven se asoma a la vida.

Los libros que se propusieron para la próxima tertulia, que se celebrará ya en el mes de enero de 2016 (día 29), fueron:

- Vila-Matas, Enrique, El mal de Montano

- Mendoza, Eduardo, El misterio de la cripta embrujada

- Joyce, James, Diario del artista adolescente

- Del Paso, Fernando, Palinuro de México

- Nair, Anita, El vagón de las mujeres

Ganó El vagón de las mujeres, a propuesta de Graciela.

Por último, María Eugenia leyó el cuento "Espiral", de Enrique Anderson, argentino.
José Antonio leyó un poema propio que nos cautivó a todas, "Entre iguales", contra el maltrato machista.
Vicky, leyó un escrito propio: "Viva Chile, mierda¡"
Graciela, leyó un poema de Pascual López Sánchez, "La andelma", de tinte lorquiano.

Ay, exhausta estoy¡¡
Como se puede apreciar, nos cundió muchísimo¡ 


¡Ah! y unas fotitos:



sábado, 31 de octubre de 2015

Viernes de Novela 30 de Octubre de 2015
Sobre las ocho de la tarde… los preparativos fueron divertidos.
-Llevo noseque igual que nosequien
-SI lo haces vendrán Dick y Perry (los protagonistas de a Sangre fría) con sus cuerdas y cinta americana…
No fue necesario y sobre las 8 estábamos todos
1
Vicky
Ensalada y vino Blanco
2
Graciela
Sarmale y vino tinto (rollitos de carne envueltos en hojas de repollo
3
Lola Diaz
 Empanada de atún y vino tinto 
4
María Eugenia
 Guacamole, nachos, anacardos y embutidos
5
María José
 Queso con tomate caramelizado
6
Mercedes
 Jamón y vino tinto
7
Nieves
Contradicción: Te echamos de menos y nos alegramos de saberte  “turisteando”
8
Carmen Peña
 Buaaaaa…. Llorando hasta la próxima
9
Ofelia
 Quiche de puerros
10
Silvia Galvan
 Arroz con setas y mojo verde
 11
Pilar Trapote
 Tarta de manzana y vino



La novela pretexto para la reunión gastro-literaria era A sangre Fría de Truman Capote
De Truman Capote…
Truman Streckfus Persons (Nueva Orleans30 de septiembre de 1924 - Los Ángeles25 de agosto de 1984), más conocido como Truman Capote, fue un periodista y escritor estadounidense, principalmente conocido por Breakfast at Tiffany's (desayuno con diamantes) (1958) y su novela-documento A sangre fría (1966).
Periodista , toma el apellido de su padrastro, Joe García Capote, y con el firma sus artículos
En 1966 escribe A sangre fría que será su trabajo más celebrado. Con ella acuñaría el término non-fiction-novel, creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense. La novela, publicada tras 5 años de intensa investigación, cuenta el suceso real del asesinato de la familia Clutter, y es llevada al cine en 1967 por Richard Brooks. Del libro se venderían más de trescientos mil ejemplares, permaneciendo en la lista de los libros más vendidos del New York Times durante treinta y siete semanas.
A sangre fría
Lectura fácil, Ofelia , Vicky y José Antonio hablan de quedar enganchados durante varias hora al libro, como a un imán difícil de despegar
A Sangre fría supone un hito en el periodismo y en la literatura, la mezcla de la información y , la documentación exhaustiva , la creación literaria, el ensayo científico (parte tercera) y la opinión. Es el nacimiento de la novela reportaje o como dicen los anglosajones la non- fiction novel
Que si hubiera que marcar una fecha de nacimiento sería 1965 con la publicación de a Sangre Fría
La novela nace a partir del encargo del New Yorker a Truman Capote para que escriba un reportaje sobre un asesinato múltiple ocurrido en Holcomb , un pueblecito de 270 habitantes, próximo a la Garden City en Kansas
Capote al inicio de la novela, nos pone en situación describiendo a la familia Clutter, familia respetada que cumple con todos los estereotipos de la familia perfecta en la América profunda
Religiosos y trabajadores, austeros, y buenos ciudadanos, El padre, Herb, pertenece a las Asociaciones del pueblo, el 4H (interesante entrad en el link http://agricultura.uprm.edu/sea/credo.html en el que relatan los valores de 4H)
Da alguna pincelada sobre las relaciones entre las diferentes iglesias, El padre no quiere que Nancy, su hija tenga relaciones con el chico católico, pero le acoge en su casa y ,,mantie con é una relación de buena vecindad
El autor relata magistralmente los miedos y desconfianzas que nacen en el pueblo a partir de los asesinatos. Como la KBI (Kansas Bureau Investigation) se vuelca en la investigación
Las conversaciones en el bar, en la oficina de correos, con la emigrante japonesa y su idiosincrasia particular
Capote ahonda en los perfiles psicológico de los asesinos llegando a crear cierta empatía del lector con ellos.
La infancia de Truman Capote, lo dice él, es una de las causas principales que lo llevó a escribir, la literatura como forma de vencer la soledad. Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor, dice que alguno de los personajes de esta novela está inspirado en la niñez de Truman Capote y quizá sea la infancia de Truman la que hace que trate a uno de  los asesinos , Perry ,con cierta comprensión
Es interesante ver como se gesta el plan para asesinar a la familia Clutter. Una conversación con un preso que ha estado hace a años, a cientos de kilómetros trabajando con la familia Clutter, hace que Dick imagine la posibilidad de dar un cambio a su vida robando y asesinando a esa familia que nunca ha conocido
Los motivos por los que busca la asociación con Perry para cometer el delito. Como este se hace valer inventado un currículo asesino falso, Perry inventa una historia en que mata a un negro a golpes con una cadena de bicicleta sin motivo
Los rasgos racistas de de Perry y Dick cuando hablan de sueldos de blanco
A partir de los asesinatos la novela se convierte en un road movie , en un viaje iniciático en busca  de una libertad nunca encontrada
Son muy interesantes las cartas que aparecen en la novela, las de la hermana, las del amigo del ejército, la que escribe el padre al alcaide, las que escriben ellos en el juicio
La soledad, la justificación, la falta de empatía, la envidia hacia los éxitos de los otros
Los asesinos no sienten culpa… podrían haber disparado a un bote.
La parte Tercera de la novela, la del corredor de la muerte y los estudios psicológicos sobre los asesinatos sin motivo o las características de la justicia dio lugar a reflexión entre los tertulianos
La Pena como pago al ofendido
Como prevención social
Pena como camino a la reinserción
Los errores judiciales
La diferencia de trato según la capacidad económica del condenado, el acceso a un tipo de defensa o a otro
Capote no se define claramente
Bien es cierto que reitera la crueldad de la misma… 20 minutos hasta que para el corazón en un ahorcamiento…
La novela un éxito, agradecidos a maría José que fue quien la propuso y si Capote es heredero de Poe o no… no lo sé, sol sé que me gustó
Maria Eugenia planteo varios temas interesantes:
La posibilidad de organizar “Un jueves de Cine” quedamos en ver la posibilidad de conseguir un local
Dedicar alguna de las reuniones a hacer crítica literaria sobre algún relato
Y la no necesidad de hacer resúmenes de las novelas dado que todos las habíamos leído
Se fijó la próxima tertulia en casa de Mercedes para el próximo día 27 de Noviembre






Y procedimos a proponer y votar la siguiente novela:
Propuesta de
Título y autor
Votos
Graciela
El vagón de las mujeres (Anita Nair)
6
Maria José
Verde Agua (Marisa Madieri)
7
Mercedes
El ruido de las cosas al caer (JUAN GABRIEL VASQUEZ.)
2
Lola
Pedro Páramo (Juan Rulfo)
5
José Antonio
El secreto de la Modelo (Eduardo Mendoza)
7
Pilar
 Andanzas y decires de Barbarello
2
Nieves
Volga Volga (Miljenko Jergovic)

3

En segunda votación…The Winner is!
VERDE AGUA (7ª ED.) (EN PAPEL)
MARISA MADIERI , MINUSCULA, 2000
ISBN 
9788495587022
En casa del libro 14 euritos

Y continuo la charla “y nos dieron las dos y las tres”…ç




miércoles, 7 de octubre de 2015

Tertulia 31.07.2015
Lugar :  en casa de Pilar.
Asistentes:  José Antonio, Graciela, Lola, Vicky, Mª José, Mª Eugenia, Nieves,  Silvia y Pilar.
Libro:  “ 24 horas en la vida de una mujer”
Autor:  Stefan Zweig.



Tras la alegría y el regocijo por el encuentro, degustamos las ricas viandas que se aportaron, destacando por su originalidad, exquisitez y presentación el gazpacho de sandia de Graciela y la sorprendente ensalada que prepararon Vicky y Alex a la que debieron  dedicar  mucho tiempo esfuerzo e imaginación .  Una obra de arte  que realmente nos dejó a todos asombrados.

Adjunto fotos para que se pueda apreciar porque  no soy capaz de describirla en su justa medida.

A continuación  pasamos a comentar  el libro, estando la mayoría de acuerdo en un primer momento en que era importante considerar la época y el entorno social que refleja la  novela por cuanto la mentalidad y el ambiente social tienen una gran incidencia, así como el lenguaje de las manos que el autor describe de forma sorprendente y magistral.

Lola apuntó un enlace  que me ayudaría a escribir la reseña y al leerlo  vi que coincidía con todas las opiniones que se vertieron en la tertulia  y que lo expone infinitamente mejor que yo lo hubiera hecho, por eso me  atrevo a trascribirlo aquí:

Comentario al libro “Veinticuatro horas en la vida de una mujer”, de Stefan Zweig, por Concha Miralles
Publicado en abril 28, 2012

A pesar de sus escasas 100 páginas, estamos ante una de las obras maestras de la literatura, cuyo autor, Stefan Zweig,  hemos escogido para iniciar estas tertulias de literatura y psicoanálisis.
Zweig fue un escritor sobresaliente, de enorme talento, que gozó de excelente reputación como uno de los mejores escritores, biógrafos y ensayistas de su época, sobre todo entre los años 20 y 40, pero que también sufrió la represión y el oprobio de ver sus obras prohibidas y reducidas a cenizas por los nazis de la Segunda Guerra Mundial. Tras su suicidio en Brasil en 1942, su obra fue cayendo en el olvido hasta que recientemente, con la reedición de sus libros por algunas editoriales,  vuelve a cobrar el lugar en la cultura que siempre ha merecido.
En primer lugar me gustaría situarles este relato largo, o en esta novela corta, Veinticuatro horas de la vida de una mujer, publicada primero en inglés, y  editada posteriormente en Leipzig en 1926. En su primera edición apareció junto a otros dos relatos, dentro de una trilogía titulada “Confusión de sentimientos”, en cuyos relatos se trataba el tema tabú de la homosexualidad y planteamientos de corte feminista.  Los hechos narrados en la historia transcurren, según se nos indica en el primer párrafo, diez años antes de la guerra (Primera guerra mundial).
Veinticuatro horas en la vida de una mujer es una novela de fino trazado literario, donde destacan algunas descripciones memorables. Es una novela de corte psicológico, que trata el tema de la voluntad y sus flaquezas, del temor a ser dominado por la inmediatez y la fuerza de pasiones desconocidas que puedan anular el control de la voluntad. También se podría considerar una novela de amores tortuosos, prohibidos y dañinos.
La historia arranca con un suceso imprevisible ocurrido en el apacible y relajado escenario de un hotel de la Riviera cercano a Montecarlo: Mme Henriette, refinada y respetable mujer de un comerciante y madre de dos niñas, se ha dado a la fuga con un atractivo joven francés alojado en el hotel, al que sólo conocía desde el día anterior.
La tranquilidad de los siete huéspedes de la pensión se ve alterada por este  incidente,  inadmisible desde su moral burguesa, y durante la comida se desencadena una acalorada, que torna a violenta discusión, en la que se condena la conducta disoluta e inconsciente de Mme. Henriette.  Todos coinciden en condenarla, excepto uno de los allí presentes, que es precisamente el que contará la historia, el narrador de la misma. Frente a las críticas de sus contertulianos, éste defiende el honor de la dama, sosteniendo que el modo en que  obró demuestra en realidad mayor valentía y franqueza que el de aquellas mujeres que se someten a pesar suyo a una vida que las asfixia y las hace desgraciadas (pag. 14: “encuentro más digno que una mujer ceda a su instinto, libre y apasionadamente, que no, como ocurre por lo general, engañe al marido en sus propios brazos y a ojos cerrados”). Su atrevida opinión anima a la distinguida anciana inglesa, Mrs. C.  a pronunciarse sobre el asunto, cuestionando más bien al atrevido contertulio sobre la fortaleza de su defensa, quedando la cuestión planteada en los términos siguientes: ¿puede lanzarse una mujer cualquiera inocentemente a una aventura movida por un impulso desconocido, por una fuerza que la mueve a actuar de un modo que juzgaría imposible una hora antes de hacerlo,  y de lo cual no cabe hacerla responsable?
Este detonante, que sólo ocupa unas pocas páginas en el inicio del libro, es en realidad una excusa literaria del autor para dar paso a la verdadera historia, la que contará la Mr. C. precisamente al único que ha defendido a Mme Henriette. Ella necesita contar lo que ha callado durante más de veinte años: las veinticuatro horas más tortuosas de su vida, que ha mantenido en secreto durante todos esos años. Ahora, sin embargo, siente la necesidad de hablar de ello, y no es casual la elección de su confidente: sabe que él no la va a juzgar ni a condenar, ni le hará ningún reproche después, y tampoco busca su consejo ni su aprobación. En realidad sólo necesita ser escuchada y escucharse a sí misma relatar lo sucedido, poner orden a sus ideas, expresarlas por primera vez. Para ello lo invita a subir a su habitación del hotel, y en la más estricta intimidad le relata lo sucedido un día de su vida de veinte años atrás: al igual que Mme. Henriette de quien en realidad no conocemos nada- ella misma también arriesgó su vida, en este caso para “ayudar” a un desconocido, un jugador que esa noche lo había perdido todo en el juego. Pero detrás de la loable intención de salvarle la vida a un hombre que estaba a punto de suicidarse, lo que Mr. C. descubre con temor, a medida que va poniendo en orden  ese recuerdo,  es que hubiera sido capaz de sacrificarlo todo por un desconocido: su fortuna, su honor, su reputación. (Pag. 82: “Si aquel hombre me hubiera abrazado y me hubiera pedido que le siguiera hasta el fin del mundo, no habría vacilado en deshonrar mi nombre y el de mis hijos. (…) no existe bajeza que no hubiera hecho por él. (…) Pasaría con él aquella noche y también las siguientes…, todas las que él quisiese, todo el tiempo que se le antojase”.
Por varios motivos, de clara percepción, recuerda esta escena más que a una confesión espiritual a una sesión de análisis.
Quiero hacer una observación sobre la figura del narrador, que es precisamente la persona elegida para escuchar la confesión de Mr.C. Por un capricho literario, o quizá obedeciendo a una intencionada estrategia, si bien una mujer, Mr. C., es quien cuenta en primera persona los hechos, pensamientos y deseos más oscuros y escondidos de su vida,  va a ser un hombre el verdadero narrador de esta historia, un espectador y testigo de todo lo sucedido, un sujeto pasivo en la escucha, pero activo en la escritura lo hace muchos años después-, que ha accedido a escucharla y que luego narra a su vez la historia, con lo que esto supone al darla a leer y conocer. Claro, si no estuviera esto, no habría libro que comentar, pero no deja de ser una curiosidad que algo contado tan en secreto venga luego a ser publicado a los cuatro vientos, lo cual me lleva a la primera de las cuestiones que me ha planteado esta lectura, que tiene que ver con la ética profesional del psicoanalista: el temor o sospecha que, sobre todo al inicio, tienen algunas personas a que su terapeuta no sea un buen guardián de los secretos que se le confían, temor que algunas veces puede hacer zozobrar la terapia.
Por otra parte, y atendiendo al contenido de la confidencia, me planteo otra cuestión: lo que asusta a Mr. C es precisamente el descubrimiento de que hubiera sido capaz de ponerse en las manos de otro, de un desconocido, y de someterse a su voluntad y sus caprichos, abandonando su vida segura y estable para dejarse arrastrar por un instante de pasión. Ella está dispuesta a aceptar el estrago de su posición de víctima en una relación de la que ni siquiera puede imaginar los límites.
De nuevo se me plantea otra cuestión: ¿Es esta la posición de una víctima, por ejemplo de casos de mujeres maltratadas?
Llama la atención el manejo de los tiempos que hace Zweig en este relato. En la primera parte de la historia, la que se refiere a la huída de Mme. Henriette, hay un tiempo presente que podríamos calificar de “abortado” o quebrado, en tanto que rompe con lo que es esperable y previsible, y que apunta a un futuro más que incierto. Por otro lado hay una presencia constante del pasado, protagonizada por Mr. C., que rememora un suceso oscuro de su pasado, que ha mantenido en secreto hasta ahora. Las dos historias confluyen en ese punto inquietante en el que los tiempos dejan de marcar una diferencia, esa especie de triángulo de las Bermudas, también llamado Triángulo del Diablo y Limbo de los Perdidos, donde ocurren sucesos inexplicables que tienen que ver con un funcionamiento extraño del espacio y del tiempo. El manejo de tiempos, de vidas y de historias, aquí es un recurso literario que utiliza Zweig para poner de manifiesto que, con más de veinte años de diferencia entre lo sucedido a una y otra mujer, el problema que se plantea es el mismo, mantiene la misma vigencia social y moral, porque el conflicto planteado arranca de aspectos consustanciales de la subjetividad humana  que están más allá de cualquier época.
Pero hay una particularidad en la historia pasada y rememorada, la de Mrs. C.: precisamente esa lejanía en el tiempo le ha permitido realizar cierta elaboración y distanciarse emocionalmente, y por eso puede hablar de ello, analizar sus actos y valorarlos con mayor frialdad.
Y es a partir de esta apreciación sobre el tiempo que me planteo una tercera cuestión: ¿en el análisis, facilita el tiempo dialectizar con mayor capacidad crítica y analítica un hecho traumático vivido?
Por poner un punto de humor, relacionado en cierta manera con el tiempo en el análisis hay una escena en la película  El dormilón, cuando Woody Allen, tras descubrir que se ha pasado doscientos años durmiendo, suspira y explica apesadumbrado que, de haberse pasado todo ese tiempo yendo a terapia, ahora ya casi estaría casi curado. Casi. Faltaría saber si el tiempo de sueño, el de durmiente, también obró su labor en la conciencia de W.A.
Hay una estructura que insiste y gira en torno a dos movimientos casi pendulares en el relato: uno es la rebeldía, la insumisión. Las dos protagonistas son mujeres que hacen algo que no deberían porque se rebelan a una situación determinada: la una supuestamente  a un matrimonio que no la satisface, la otra, movida por el altruismo, quiere evitar que un desconocido se suicide, pretende salvar una vida que se ha condenado a la perdición. Son, en cierto modo, dos heroínas en el sentido clásico de los cuentos, al asumir la función de convertirse en insurgentes frente a la ley y la moral que gobierna sus mundos, pues ponen en riesgo su propia vida en el empeño. Y en relación con esta posición de valor y rebeldía, hay otro elemento, que sólo conocemos en el caso de Mrs. C.: el temor por un algo desconocido que la impulsa a su propia perdición y que provoca el descontrol absoluto de su voluntad, llegando al extremo de  abandonarse a la voluntad de otro. Del atrevimiento a la perdición…  Hay un punto en el que la vida, que era serena, segura y apacible, se pone en peligro y deriva al naufragio. Y después de eso ya nada es igual que antes, pero no por el acto cometido en sí, sino por el temor a esa fuerza desconocida e interna capaz de hacer peligrar toda la vida en cuestión de horas.
Y esta es la última cuestión que me planteo, a raíz de esta última observación: ¿en qué consiste esa fuerza demoníaca?, ¿dónde radica su fuerza? Y…, puesto que en los dos casos relatados se trata de mujeres, ¿tiene alguna relación con una dimensión  femenina del ser humano, independientemente de ser un hombre o una mujer quien la experimente?


Tras los comentarios,  María  Eugenia nos deleitó con la lectura de una poesía de María José, que le ruego la transcriba  aquí para que podamos volver a disfrutarla.

Se acordó que la próxima tertulia se celebraría en casa de Silvia el 2 de octubre y el libro que se comentaráEL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS de Leonardo Padura.


Un abrazo muy fuerte a todos.

viernes, 3 de julio de 2015

 La Tregua (Mario Benedetti). Viernes 26 de Junio 

Nuestro Viernes de Novela convocó en la Casa de las Flores a Vicky, Lola, Mari Carmen, Mª Eugenia, Mª José, Mercedes, Ofelia y a su amiga Aurora. Se han sentido algunas bajas con ocasión de las escapadas estivales… Os echamos de menos.
Para la mayoría, Benedetti era nuestra primera experiencia.
La Tregua narra la historia de Martín Santomé, un empleado viudo de Montevideo a punto de jubilarse, que abarca los últimos meses de su vida laboral. Según va avanzando la lectura nos embarga la tristeza. Su vida se desenvuelve en una atmósfera gris y rutinaria, de la oficina, a la casa o al café, donde vive con unos hijos ya adultos con los que mantiene una relación anodina. La frustración y la ausencia de motivación protagonizan cada página.
El tema principal del libro es precisamente su título, ese periodo de tiempo que la vida ofrece al protagonista donde descubre su verdadero amor por la joven oficinista Laura Avellaneda. Esta inesperada relación amorosa, supone para Santomé un soplo de aire fresco, un espacio de liberación y felicidad personal en su lucha cotidiana contra el tedio, la soledad y el paso implacable del tiempo. Es en el tiempo que pasan juntos, en el diálogo y las preguntas que se hacen mutuamente cuando se reconoce a sí mismo y analiza lo que fue y fueron sus sentimientos hacia su mujer. Avellaneda habla de la relación de sus padres y de los sentimientos que pueden unir a dos personas.
Es un libro que no te deja indiferente, a la vez triste y melancólico, pero profundo. Como buen diario, hace una serie de reflexiones y apreciaciones con mucha agudeza y sensibilidad, de la clase media uruguaya, ese ocio tan esperado, su soledad, Dios, las mujeres de su vida, los sentimientos… Laura Avellaneda despierta en Martín Santomé sentimientos que creía enterrados. Se arriesga, alquila un piso sin saber si Laura le va responder. El autor nos regala una de las definiciones más poéticas “ella (Avellaneda) me daba la mano y no hacía falta más… Ella me daba la mano y eso era amor.”
Me ha parecido apropiado citar un poema de Benedetti que tiene mucho que ver con el hecho de enamorarse y que aquí transcribo:

“Cuando uno se enamora
las cuadrillas del tiempo
hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.

Enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y  un ejercicio contra el infortunio.

Por el contrario,
Desenamorarse es ver el cuerpo como es
y no como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo”.


En general, nos ha costado encontrar el interés por la historia, meternos en ella. Empieza triste, gris y rutinaria, como la vida que lleva Martín Santomé desde que se ha quedado viudo y ha compaginado la crianza de los hijos con la monotonía de su trabajo burocrático. Al principio solo describía pequeñas emociones y poco a poco va desarrollando una gran capacidad de observación y crítica sobre todo lo que le rodea, dejando de ser un personaje anodino para convertirse en nuestro auténtico protagonista.
Todas estamos de acuerdo en que refleja la sociedad de principios de los 60, ese Uruguay considerado “la Suiza de América”, con su esplendor social superficial, que se desmorona cuando se hurga un poco.
Hay una serie de citas que reflejan la corrupción, la resignación, los rebeldes que se vuelven semirebeldes, los semirebeldes resignados (pág. 57), la mentira de la prensa y los medios de comunicación, una aguda descripción de la ambición por sentarse en los butacones directoriales (pág. 123). Como dijo Mercedes, la mayoría coincidimos en que se trata de una obra atemporal, de vigente actualidad
También trasluce la intolerancia de la época en temas como la homosexualidad de su hijo, toda una tragedia para Santomé, o la relación con las mujeres. Se debate entre los convencionalismos sociales y lo que realmente desearía, se cuestiona el matrimonio como solución para él o para Avellaneda.
Hemos disfrutado de descripciones maravillosas, juega con las palabras y su significado. Matiza la diferencia entre “fallecer” y “morir”, más profunda y dolorosa. Con la ausencia de Avellaneda se fueron las ganas de vivir y sólo queda la muerte en vida del protagonista.
Vicky nos llama la atención sobre la manera que tiene de referirse a Laura por su apellido, incluso en la intimidad de su diario. Se discutió sobre el sentido que quiso darle Benedetti, quizás distancia o prudencia para no equivocarse en público.
También se detiene en lo bien cerrada que está la narración amorosa, que se va afianzando poco a poco. Comienza siendo una historia de soledad, para volver al punto de partida. Por eso se cuestionó si se trataba de una historia de amor o una historia de soledad, coincidiendo la mayoría en ésta última.
Lola indicó que es la historia de una tristeza que no te mata, pero que te quita las ganas de vivir.
Al final, se echan de menos sus anotaciones en el diario a medida que vuelve a quedarse solo.
Se mencionó lo apropiado del prólogo de Vázquez Montalbán, “que suscita una reflexión sobre lo individual y lo coral, al tiempo que evoca su propia vida, convoca la de los otros y se pasa del yo al nosotros”.
He de confesaros que, como anfitriona, me encontraba un poco intimidada, era mi primera vez… pero disfruté mucho compartiendo mi buen hacer culinario con todas vosotras.
Personalmente, considero que la reunión fue muy fructífera y que la novela dio mucho juego, discutiéndose temas como la vejez o la percepción del tiempo. Todas pensamos que la vida es un continuo aprendizaje, esa inquietud que no tiene edad y que es un gran aliciente para seguir adelante.
No hubo relatos, pero Mª Eugenia nos deleitó con la lectura del poema “No te rindas” de Mario Benedetti, ante el que todas sucumbimos gracias a su maravilloso recital, pausado y sentido. También recordamos “No te salves”, favorito de Mª José.
Como ya ha adelantado Vicky, se decidió por unanimidad proponer dos lecturas para este verano. Una corta, “Veinticuatro horas en la vida de una mujer”, de Stefan Zweis, con la intención de inaugurar una tertulia a finales de julio (día 31) y, otra larga, para el mes de agosto (día 28), a cargo de Leonardo Padura con “el hombre que amaba a los perros, que consiguió la mayoría con el recuento de votos “por correo”.
Otras propuestas han sido: “Así empieza todo” de Javier Marías (5 votos) y “Bomarzo” de Manuel Mujica Láinez (4 votos).
También se habló de retomar otras propuestas como “Carta a D” de André Gorz, “Distintas formas de ver el agua” de Julio Llamazares, “Yo confieso” de Jaume Cabré, “Intemperie” de Jesús Carrasco…

La verdad es que me siento abrumada, sois una fuente inagotable de propuestas literarias. Es una suerte contar con vosotros. Gracias.


No te rindas

No te rindas, aun estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas, quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque ésta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola,
porque yo te quiero.


Mario Benedetti

NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
                no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
            pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
                    entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti